Marruecos: el nuevo código de la familia    

El viernes, 10 de octubre, por la noche, durante la sesión de apertura del parlamento, el rey de Marruecos anunció la tan esperada reforma sobre la familia, que afecta especialmente al estatuto de la mujer. En su discurso anunció 11 medidas, que serán integradas en una ley, a ser votada por todos los partidos políticos, lo que los comprometerá ante la sociedad civil, para modernizar y actualizar la famosa y anticuada MUDAWANA, código del estatuto personal y de la familia, que fue promulgado entre 1957 y 1959, inmediatamente después de la independencia por Mohamed V, abuelo del rey actual.

¿QUÉ ES LA MUDAWANA?

         Se trata de una codificación de la charía, basada en el “fiqh” –jurisprudencia- tradicional malekita, (escuela jurídica del Islam sunita, fundada por Ibn Anán en el siglo VIII).

         Las principales disposiciones de este código tradicional son:

1º El marido es la cabeza de familia, dirige el hogar. La mujer debe obedecerle y cohabitar con él. La mujer para casarse debe tener un tutor o “wali” (algo más que un padrino).     

2º El matrimonio sólo puede terminarse de tres maneras:

·                    El “jul” - Es cuando la propia esposa rescata su libertad, restituyendo el dote.  

·                     La repudiación, que sólo la practican los maridos contra sus esposas y no viceversa.      

·                    El divorcio ante un juez, que únicamente puede ser conseguido por la mujer en caso de abandono, impotencia del marido, violencias domésticas con golpes y heridas, falta de mantenimiento... Todo dejado al buen criterio del juez.

La repudiación comporta un período de prueba de tres meses, al término de los cuales, el marido puede retomar su esposa, aún contra su voluntad. En caso de repudiación, la mujer recibe teóricamente una pensión alimenticia para la crianza y educación de los hijos, pero ésta es dejada al criterio del juez, que raramente castiga al marido repudiador.

3º La poligamia está permitida, pero la mujer puede de antemano inscribir en su contrato matrimonial, que ella la considera una ruptura del vínculo conyugal.

4º El matrimonio con un no-musulmán está prohibido.

5º La mujer continúa siendo considerada una menor; aunque tenga la libre disposición de su nombre y de sus bienes. Siempre necesita la autorización del marido para trabajar.

   En marzo de 1992, las feministas lanzaron una campaña para obtener “un millón de firmas” y en su manifiesto exigían la igualdad entre hombres y mujeres con justicia en todas sus relaciones. Ante estas reivindicaciones el rey Hasán II creó una comisión para la revisión de la Mudawana, pero las reformas que se instauran defraudaron a las feministas, porque el poder del tutor matrimonial se reduce, pero la mujer, que tiene aún vivo a su padre, no puede concertar su matrimonio ella misma, pero debe consentir y estar presente. En caso de disolución del matrimonio, la custodia de los hijos es atribuida prioritariamente a la madre, después al padre. Hasta esta reforma, el padre ocupaba el sexto lugar. Cuando los chicos pasan de los 12 años y las chicas a partir de los 15, es el padre quien obtiene prioritariamente la custodia de los hijos.          Además, el divorcio no es pronunciado por un juez, sino reglamentado y dejado al buen criterio del magistrado.

    El derecho de repudio pertenece siempre al marido, pero es controlado por un juez en presencia de los esposos y después del arbitraje de una comisión de conciliación. Para “endulzar”la repudiación, el marido debe compensar a la esposa con un “regalo”.

    La poligamia no fue abolida, pero la esposa debe ser advertida por su esposo y ella puede beneficiarse de una indemnización por perjuicios. También queda autorizada a inscribir una cláusula de monogamia en su contrato de matrimonio.

¿QUÉ ES LO QUE SUPONE LA REFORMA DE MOHAMED VI?

   En primer lugar el rey, como “Imán de los Creyentes”, para aquietar las conciencias, empezó afirmando que “este código moderno de la familia está en perfecta conformidad con el espíritu tolerante de nuestra religión”(...) y “no deben ser acogidas estas reformas con reacciones fanáticas.” Así, de entrada, ya puso contra el muro a los críticos islamistas, que quedan descalificados con base religiosa. La comisión nombrada por el monarca, presidida por Mohamed Bucetta, entregó sus conclusiones y borrador del nuevo estatuto a mediados de septiembre, dando tiempo al rey de hacer consultas previas en privado para garantizarse el apoyo de una buena mayoría de personalidades y líderes políticos. He aquí los puntos principales del nuevo código:

         1º La familia queda colocada bajo la responsabilidad conjunta de ambos esposos y no sólo del marido, como acontecía hasta el presente.

         2º La edad para contraer matrimonio queda fijada en 18 años para ambos, en lugar de los 15 años del anterior estatuto. Las muchachas no pueden ser obligadas a contraer matrimonio contra su voluntad. Sólo en casos excepcionales, un juez podrá autorizar a rebajar la edad mínima de los esposos.

         3º La poligamia queda tan restringida, que “casi es abolida”. Ella está en adelante sometida al visto bueno previo de la primera esposa, que podrá incluir en su contrato matrimonial una cláusula que la prohíba. El juez únicamente podrá autorizarla, si el marido es reconocido como capaz de otorgar a la segunda mujer e hijos el mismo trato digno, que a la primera esposa. En caso de autorización, la primera esposa tiene derecho a pedir el divorcio y a ser indemnizada.

         4º En cuanto al repudio de la esposa por el marido, pasa a ser considerado un divorcio bajo control judicial, quedando sometido a los tribunales de justicia y no es efectivo hasta que la esposa repudiada y sus hijos no hayan obtenido todos sus derechos y reparaciones.

         5º Las mujeres podrán obtener la custodia y guarda de sus hijos, aunque estén divorciadas y se establecerán mecanismos para determinar la paternidad de los hijos nacidos fuera del matrimonio.

         6º Se establecerán JUZGADOS de FAMILIA encargados de velar por la aplicación de la ley.

    Con esta intervención del rey,  esperada con impaciencia, se zanja el debate iniciado en tiempos de su padre, que enfrentaba a los conservadores (islamistas o no) con los liberales y progresistas de la izquierda.

         Esta decisión real “no debe ser considerada como la victoria de un grupo sobre el otro”, pero va contra las reivindicaciones de los islamistas, que aún los moderados, están un poco más callados desde que acontecieron los atentados de mayo en Casablanca y se endureció la política de represión del terrorismo, con sus condenas capitales y a cadena perpetua.

         Podríamos preguntarnos: ¿Cuáles han sido las primeras reacciones de la sociedad civil y de la clase política? Todos conceden que son reformas valientes. Melika Assimi, de la dirección del partido nacionalista Istiqlal, afirmó con entusiasmo, que el discurso real “corresponde ampliamente a las aspiraciones de las mujeres marroquíes.” Hasta los islamistas legales-moderados- del Partido de la Justicia y del Desarrollo (PJD) se abstenían de criticar, pues el rey afirma que “estas reformas han sido adoptadas para conformarse con el verdadero espíritu de justicia entre todos los miembros de cada familia, que es uno de los objetivos de la charía.” Son palabras de Mustafá Ramid, presidente del grupo parlamentario del partido PJD de los islamistas moderados.

         De este modo, se orienta Marruecos a pertenecer, después de Túnez y Líbano, al pelotón de cabeza de los países progresistas del mundo árabe.

Antonio Molina – CIDAF

Octubre 2003