Sudáfrica:

Una diplomacia con problemas.

 

El año pasado, por estas fechas más o menos, les presentábamos los aciertos y la personalidad de la naciente diplomacia de la nueva Sudáfrica. Hoy debemos hablar de varios traspiés que esa misma diplomacia está dando.

Desde que Mandela consiguiese que el moribundo Mobutu y el entonces rebelde Kabila se reuniesen en un buque de la armada sudafricana, el papel de mediador del país austral no ha hecho más que disminuir hasta el punto de verse ajeno al actual proceso en marcha para la resolución del conflicto congoleño. Zimbabwe y Angola, presentes militarmente al lado de Kabila, juegan un papel mucho más importante y sus voces se escuchan con más claridad en Kinshasa..

En el seno de la Comunidad para el desarrollo de los Estados de Africa Austral (que incluye a Angola, Namibia, Sudáfrica, Zambia, Lesotho, Suazilandia, Mozambique y Zimbabwe) las propuestas de Mandela, para que el conflicto congoleño se resolviera por la negociación, no encontraron ningún eco...

El más reciente y sonado fracaso ha sido el desastre de la intervención militar sudafricana en Lesotho. Este pequeño país está enclavado, como un lunar, en el sureste de la república sudafricana. A finales de septiembre una intervención militar del ejercito de Mandela se saldó con más de 80 muertos (muchos de ellos civiles) y numerosas pérdidas sudafricanas. Oficiosamente, incluso algunos miembros del gobierno han reconocido que la maniobra podía haberse evitado con un poco más de diplomacia.

El editorial del prestigioso periódico financiero de Johannesburgo Business Day decía: "Aunque las negociaciones estaban en punto muerto, el uso de la fuerza debería haber sido la última opción y no la primera. Como en tiempos del apartheid, Africa del Sur podía conseguir lo que quisiera cerrando la frontera entre ambos países". En efecto, Lesotho lo recibe todo por vía terrestre.

Según Anthony Holiday, profesor en la universidad del Cabo-Occidental, las autoridades en el poder no han sabido desarrollar los conceptos geopolíticos esenciales para forjarse una auténtica política extranjera.

Pero ésta no ha sido la única crítica a la que el Gobierno ha tenido que hacer frente; citamos algunas otras a continuación:

AEl desastre de Lesotho constituye la prueba más visible de la catastrófica política extranjera del gobierno post-apartheid... Africa del Sur ha fracasado a la hora de definir un papel creíble en el continente... la retórica de Thabo Mbeki, sucesor designado de Mandela, sobre una República Sudafricana a la cabeza del >renacimiento africano= suena como un discurso vacío@ Alex Duval, Mail & Guardian (semanario de Johannesburgo, 24-sept.-98)

ASi Africa del Sur debe cumplir con su deber en la región (austral), entonces el ministro de defensa, su vice-ministro y los responsables militares deben empezar a distribuir patadas en muchos traseros, empezando por los suyos. La otra lección que debe sacarse es que no hay que confundir nunca el tamaño y la fuerza militar de nuestro país con una inherente superioridad. Africa del Sur es quizás el Hermano Mayor de la región, pero la operación militar en Maseru (capital de Lesotho) demuestra que un erróneo sentimiento de superioridad puede resultar mortal y caro@. Editorial, The Star (diario de Johannesburgo, 28-sept.-98)

Sabiendo que siempre ha sido bien acogida la personalidad de Mandela como mediador, la gran pregunta para el futuro de la diplomacia sudafricana es, pues, saber si conservará el mismo prestigio después de los recientes fracasos, cuando este año, el presidente Mandela no esté al frente del Estado, tal y como lo ha prometido.