CONFLICTOS EN AFRICA CENTRAL

I -GRANDES LAGOS:

Rwanda-Burundi

(Bibliografía)

 

1. DATOS

 

BURUNDI Y RWANDA

Razas: Batwas: población primitiva (prehistoria), pequeña minoría: 3% (¿)

Hutus: primer milenio de nuestra era(¿),

Varias migraciones bantús, del Noreste

Cultivadores

Gran mayoría de aproximadamente un 80%

Pequeños reinos no bien estructurados

Tutsis: Siglos 14-15 de nuestra era, originarios de Sudán

Pastores

Se imponen a los hutus y gobiernan en monarquías teocráticas

Relaciones con los hutus: feudales: señor/siervo-cliente

Minoría de aproximadamente un 15%

N.B. Relaciones tensas a final del siglo XIX: Visita del alemán Bauman: acogido por los hutus como posible liberados y atacado por los tutsis.

Tanto los alemanes como los belgas aceptan el statu quo y utilizan a los tutsis como jefes: a la condición de señores feudales se añade la de jefes coloniales.

1885: Conferencia de Berlín: adjudicados a Alemania como colonias

 

 

RWANDA

Superficie: 26 338 km2

Población: 8 200 000 h.

1922: ONU la pone bajo tutela belga

1959: - Tensiones étnicas protagonizadas por los hutu

- Los tutsis pretenden continuar con sistema feudal

- Revolución hutu: supresión de la monarquía tutsi

- Parte de la población tutsi opta por el exilio: entre 1959 y 1962 unos 60 000 tutsis de Rwanda se refugian en Burundi y Zaïre

Algunos descendientes se unirán más tarde a la guerrilla de Museveni en Uganda y desde allí invadirán Rwanda en 2990

28 enero 1961: proclamación de la República Rwandesa

1 de Julio 1962: independencia

1963 – 1967: intentos de invasión tutsi para recuperar el poder

1969: partido único

1973: Juvenal Habyarimana: golpe de estado

II República

1990: Septiembre: comienza el proceso de transición democrática

Octubre: Invasión de Rwanda (desde Uganda) del Frente Patriótico Rwandés: tutsi

Grandes tensiones étnicas con matanzas de tutsis por extremistas hutus

De población hutu por el FPR tutsi

6 de abril de 1994: atentado en el que mueren los presidentes de

Rwanda: Juvenal Habyarimana

Burundi: Cyprien Ntaryamira

1994 Genocidio de tutsis y de hutus adversos al régimen de Habyarimana

13 de julio de 1994:

- El Frente Patriótico Rwandés (tutsi) toma el poder en Rwanda

- Para entonces hay en el Este del Congo-K mas de un millón de refugiados hutus. También en Tanzania.

- Venganzas de los tutsis contra los hutus

- Ataques de los guerrilleros hutus a Rwanda desde los campos de refugiados del Zaire

- Genocidio gota a gota

Oct. 1996: Invasión del Congo

- Destrucción de los campos de refugiados

- Matanzas y perdida de cientos de miles de vidas hutus

- Caída de Mobutu

- Kabila al poder con apoyo de los tutsis del Congo, de Rwanda, de Uganda y de Burundi.

2 de Agosto de 1998: Segunda guerra del Congo: esta vez los tutsis (amparados tras los rebeldes congoleños) contra Kabila

Desde entonces se dan matanzas de civiles tanto en el congo como en Rwanda y Burundi perpetradas tanto por los rebeldes como por las fuerzas gubernamentales

 

 

BURUNDI

 Superficie: 27 834 km2

Población 6 600 000

1 de Julio 1964: independencia

monarquía (Mwami)

partido mayoritario el UPRONA

A partir de 1964 la cuestión étnica se intensidfica

1965: 2/3 mayoría hutu en el parlamento pero gobierno tutsi impuesto por el Mwami

19 octubre 1975: - intento de golpe de estado hutu que fracasa

- matanzas de tutsis y fuertes represalias de estos (el ejercito controlado por los tutsis)

- Se ahonda la división étnica

Noviembre 1966: El capitán Micombero, a quien el Mwami había nombrado jefe de gobierno da un golpe de estado contra la monarquía

Micombero es un tutsi-hima.

28 de noviembre 1966: -Proclamación de la república

-A partir de este momento se da una lucha por el poder entre los tutsis-hima y los tutsis-ruguru: vencen los tutsis himas

1968: Durante todo este tiempo se han ido intensificando las tensiones étnicas

<<Plan Simbananiye>>: se rumorea que existe un plan para exterminar el mayor número de hutus posible

Se crea un gran temor entre la población hutu mayoritaria

29 de abril 1972 Insurrección de hutus refugiados en el Zaire: matanza de varios miles de tutsis

30 de abril 1972: - Matanza selectiva :de hutus por el ejercito tutsi: matan a las personas más educadas

- Mueren entre 100 000 y 300 000 hutus

1 noviembre 1973: Golpe militar de Bagaza contra Micombero: los dos son tutsi-hima

La época del gobierno Bagaza se caracteriza por grandes tensiones entre la iglesia y el gobierno y una cierta persecución de la iglesia

3 de septiembre 1987: Golpe de estado de Pierre Buyoya contra Bagaza

Los dos son tutsis-hima.

Agosto 1993: Nueva crisis étnica

Nueva matanzas de hutus ( unos 20 000 y 60 000 refugiados)

El gobierno trata de minimizarlas.

A partir de 1990, bajo presión de la opinión internacional comienza un proceso de democratización

1 de Junio de 1993: Elecciones presidenciales: participa un 97.3% de los electores inscritos:

Melchior Ndadaye (hutu): obtiene el 64.65% de votos

Pierre Buyoya (hutu): obtiene el 32. 39% de votos

29 de Junio de 1993: Elecciones legislativas:

FRODEBU (de Ndadaye, mayoría hutu): 71.40% de votos

UPRONA (de Buyoya, mayoría tutsi): 21.43% de votos

Otros 5 partidos: resultados insignificantes

Noche del 2 al 3 de Julio: intento fallido de golpe de estado por ejercito tutsi.

10 de Julio de 1993: - Investidura de Ndadaye.

- Ndadaye designa a la Srª Kinigi (tutsi) para formar gobierno

- Dentro del programa de Ndadaye está la reforma de las fuerzas armadas, hasta ahora controladas por los tutsis

21 de octubre de 1993: Asesinato del presidente Ndadaye y de otros dignatarios

Decenas de miles de muertos, hutus y tutsis

Un millón de refugiados

6 de abril de 9994 Asesinado el nuevo presidente hutu Cyprien Ntaryamira al ser derribado el avión en que viajaba con el presidente de Rwanda Juvenal Habyarimana

25 de Julio 1996: Nuevo golpe de estado de Pierre Buyoya

31 de julio 1996: Embargo y sanciones económicas contra Burundi.

Al parecer Burundi intervino, (aunque de forma larvada) en la invasión del Congo-K por

Rwanda y Uganda: - para destruir los campamentos de refugiados hutus en 1996

 
y para derrocar a Kabila en 1998

 

 

 

2. LA POLÍTICA AMERICANAEN LOS GRANDES LAGOS

Y EL PROBLEMA TUTSI

En 1990 los tutsis invadieron Ruanda desde Uganda (con ayuda de Museveni, aunque entonces él lo negara). Atacaban a un régimen hutu cuya facción más radical asesinaba por sistema a tutsis y a oponentes hutus. La invasión tutsi enardeció a los asesinos y las matanzas se convirtieron en genocidio. En junio de 1993 los militares tutsis asesinaron al presidente hutu de Burundi, Melchior Ndadaye, quien había sido elegido en una de las pocas elecciones limpias tenidas en Africa. Cuando todo esto ocurrió, algunas mentes febriles avanzaron la hipótesis de que se estaba intentando crear un imperio tutsi en los Grandes Lagos. Aquella idea pareció entonces exactamente eso, una hipótesis febril. Hoy la situación creada en la región es tal, que la susodicha hipótesis ya no parece tan descabellada. Cuando los tutsis invadieron Ruanda algunos analistas, muy buenos conocedores de la política africana, dijeron: la revolución hutu en Ruanda es inquestionable, no tiene marcha atrás. Hoy nos encontramos con un Ruanda dominado por la minoría tutsi y con un Burundi en donde, después de haber asesinado al presidente legítimo, la minoría tutsi ha vuelto a tomar el poder, por un golpe de estado.

En el Congo-Kinshasa la revuelta de los Mai Mai, uno de los conflictos que ponen en entredicho la estabilidad del país, está al parecer provocada por la gran influencia que ejercen los tutsis en el país; sobre todo por la gran influencia que ejercen los tutsis ruandeses en el Kivu. En Uganda la influencia hema (pastores emparentados con los tutsis) ejercen una gran influencia en las altas esferas militares que de hecho controlan el poder. No es apropiado hablar de un imperio tutsi, pero sin duda la influencia que ellos ejercen en los Grandes Lagos es desmesurada en relación a su importancia numérica.

Es opinión corriente que los Estados Unidos fueron los instigadores de la transformación geopolítica de los Grandes Lagos. Esto no significa que los EE.UU. lo planearan todo desde el comienzo. De hecho habían apoyado a Mobutu, que fue su aliado incondicional durante la época de la guerra fría. No parece probable que la invasión de Ruanda por los tutsis refugiados en Uganda estuviese planeada por los EE.UU. Sin duda tampoco lo estuvo el asesinato de Melchior Ndadaye. Pero vista la situación que se había creado en la zona, tanto por la corrupción irreparable del régimen de Mobutu como por la toma del poder de los tutsis en Ruanda y en Burundi, los EE.UU. decidieron tomar cartas en el asunto: abandonaron a Mobutu (a quién, terminada la guerra fría, ya no necesitaban) y decidieron apoyar a los regímenes de Uganda, Ruanda y, hasta cierto punto al de Burundi, para establecer un nuevo orden político en la región. De esta forma creaban una zona de influencia norteamericana, en detrimento de Francia y de Bélgica. Quedan muy pocas dudas sobre la implicación de los EE.UU. en la destrucción de los campos de refugiados hutus que amenazaban la seguridad de Ruanda y de Burundi. Las antiguas fuerzas armadas de Ruanda, vencidas y expulsadas por los tutsis, se habían reagrupado y pertrechado con la ayuda de Mobutu. Ocultos entre los refugiados hutus, a quienes se imponían por el terror, hacían incursiones en Ruanda para desestabilizar el régimen tutsi recientemente establecido. Muchos de estos antiguos soldados hutus habían pertenecido a las milicias interhamwe que en 1994 protagonizaron las matanzas genocidas. Poco antes de que el ejército de Ruanda, asistido por los banyamulenges (tutsis del Kivu) y por los ejércitos de Burundi y de Uganda, atacara los campos de refugiados situados en el Kivu, al este del Zaire, altos cargos del ejercito norteamericano tenían a su disposición en Bukavu, capital del Kivu, mapas detallados de los campos de refugiados, obtenidos por sus satélites. Los mapas eran tan detallados que en ellos podían distinguirse las sendas y hasta diferenciarse las chozas. De esto dan crédito testigos oculares que tuvieron acceso a dichos documentos. Oficiales del ejercito de EE.UU, entrenaron a los militares tutsis del ejército Rwandés y , según la Organización norteamericana de derechos humanos, American Human Rights Watch, testigos oculares afirman haber visto a soldados norteamericanos acompañando al ejercito que derrocó a Mobutu. La implicación de los EE.UU. en estos acontecimientos fue tal que llegó a pedirse en el Congreso una investigación sobre posibles responsabilidades norteamericanas en las matanzas de refugiados hutus.

Aunque con ciertas reticencias los EE.UU. han apoyado desde su establecimiento a los nuevos regímenes de los Grandes Lagos. No cabe la menor duda de que los EE.UU. han jugado un papel predominante en el establecimiento del nuevo orden reinante en los Grandes Lagos y que para ello han utilizado a Uganda y a los regímenes tutsis de Ruanda y de Burundi. Ahora se nos está vendiendo la imagen de que, en la región, "las oligarquías político-militares tradicionales están siendo sustituidas por una élite política modernista, una nueva generación de líderes africanos que aborda la reforma económica antes de pensar en la democracia en sentido occidental". La propaganda que ha precedido y acompañado el viaje de Clinton va en esta misma dirección. Sin embargo parece que se olvida intencionadamente un factor que hace muy difícil, si no imposible, la estabilidad política de la región. Digo intencionadamente porque este factor no puede haber pasado desapercibido a la diplomacia norteamericana ni a sus analistas políticos. Me estoy refiriendo al factor tutsi, es decir al hecho de que una minoría controle el poder con exclusión de la mayoría. Esta es una situación estructural sobre la que se pretende fundar un nuevo orden político y una nueva estabilidad regional. Es básicamente una estructura de injusticia que está condenada a perpetuar las situaciones de injusticia y todos los desórdenes e inestabilidad que éstas suelen engendrar. Es sorprendente que los EE.UU., que habitualmente insisten en democracia y derechos humanos, hayan decidido ignorar una situación que hará imposible tanto la democracia como los derechos humanos más elementales.

Mohamed Sahnoun, antiguo enviado especial de la ONU en los Grandes Lagos y según parece un gran conocedor de Africa, propone la ayuda económica a Ruanda y a Burundi como única solución para superar la crisis crónica en estos países. Según él "la lucha es sobre todo por los recursos de la tierra"... "El país necesita ayuda para poder integrar en la economía al casi un millón de hutus que volvieron a Ruanda e impedir a la gente que alimente el espíritu de venganza"... "Si los refugiados se sienten seguros, si tienen la esperanza de instalarse y de ver a sus hijos ir a la escuela, ya no pensarán en involucrarse en nuevos conflictos". Hay mucho de verdad en estas palabras pero no toda la verdad. La seguridad de los hutus que volvieron a Ruanda, como la de aquellos otros que nunca salieron del país, no depende únicamente de la situación económica. El principal factor de inseguridad es la situación política de estos países, es decir el hecho de que el poder político esté en las manos de una minoría tutsi mientras que la gran mayoría hutu se ve excluida del ejercicio del poder. Esta situación pudo mantenerse mientras que la mayoría hutu no había alcanzado un mínimo nivel de conciencia y mientras que carecía de organización política. Pero este ya no es el caso. Los hutus han detentado el poder en Rwanda durante varias décadas y en Burundi ganaron unas elecciones y tuvieron un regusto del poder. Hoy en día existen organizaciones y partidos políticos hutus y algunos de ellos disponen de una rama armada. Los movimientos de oposición armada hutus están muy activos tanto en Ruanda como en Burundi y probablemente seguirán ejerciendo un gran atractivo entre los jóvenes. El único medio de autodefensa de que dispone la minoría tutsi es la represión sistemática de cualquier acción organizada por los hutus en vistas a la toma del poder, aunque solo fueran manifestaciones pacíficas de protesta. Estas acciones no van a cesar y las respuestas tutsis nos son de sobra conocidas: represión y prevención. La prevención puede ser tan aterradora como la represión y ambas son calculadas y despiadadas. En 1972 los tutsis de Burundi no dudaron en aniquilar a unos cincuenta o cien mil hutus como respuesta a una ridícula invasión llevada a cabo por refugiados hutus desde Tanzania. La matanza se cebó especialmente en los hutus educados para prevenir, de este modo, futuras sublevaciones. Los tutsis de Ruanda y los Banyamulengues cometieron atrocidades contra los refugiados hutus, bajo pretexto de que eran responsables del genocidio del 94, a pesar de que la mayoría eran viejos, mujeres y niños. Las matanzas indiscriminadas no han terminado. Las noticias que nos llegan de testigos oculares, sobre lo que está ocurriendo en Ruanda, son aterradoras. Se dan masacres continuas entre la población civil, sobre todo entre los hombres, aunque también han matado a familias enteras. La represión tiene lugar sobre todo en el norte pero también en el resto del país. Es una represión selectiva que provoca el terror entre la población hutu; al parecer los más educados se sienten más inseguros. Hay grupos organizados que acusan de genocidio a personas de probada inocencia; este tipo de venganza está al orden del día. Los acusados son encarcelados esperando un juicio que probablemente nunca llegará. Las condiciones carcelarias son sobrecogedoras y no hay garantía de juicios imparciales.

Estas noticias que nos llegan de testigos oculares están corroboradas por Amnistía Internacional cuyos informes denuncian tanto las matanzas de civiles desarmados perpetradas por los grupos de oposición armada como por el ejército rwandés. "Existen razones para creer que ambos bandos han adoptado una estrategia deliberada de confusión para poder culparse mutuamente de los ataques y eliminar toda posibilidad de verificación independiente". Amnistía Internacional acusa al gobierno de homicidios, de ejecuciones extrajudiciales y de continuos y graves abusos contra los derechos humano. Dichos informes molestan profundamente al gobierno rwandés ya que menoscaban la imagen de gobierno ecuánime con la que ellos se presentan. Amnistía Internacional pretende que "los muertos ya no pueden contarse" y concluye que "hay que poner fin al silencio". La situación de Burundi no es mucho mejor.

Ante una situación semejante )cómo se puede esperar una estabilidad a largo plazo para los Grandes Lagos? La conclusión del enviado de las Naciones Unidas, Aldo Ajello, me parece acertada. Él habla del Burundi pero lo mismo puede decirse de Ruanda: la paz en la región puede durar solo a condición de que se garantice la seguridad de la población tutsi y una participación real en el poder de la mayoría hutu. La dificultad radica en que estas dos condiciones parecen irreconciliables. Dada la animosidad y la desconfianza reinante entre los dos grupos es casi impensable que la minoría tutsi acepte perder el control de la situación, poniendo su seguridad en manos de terceros, y menos todavía en manos de un gobierno de mayoría hutu. La ayuda económica propugnada por Mohamed Sahnoun podría ser un paliativo pero no una solución definitiva. No habrá solución definitiva mientras que a los hutus se les mantenga al margen del poder. Los tutsis aceptarían compartir el poder civil con los hutus siempre y cuando ellos, los tutsis, guardaran el control del poder militar, que en última instancia es la garantía de su seguridad. En efecto, cuando Melchior Ndadaye ganó las elecciones en Burundi, Pierre Buyoya aceptó la derrota y pasó el poder político a un gobierno de preponderancia hutu. El poder militar permanecía en manos de los tutsis. Tan pronto como M. Ndadaye intentó equilibrar la situación militar, dando una mayor participación a los hutus, una facción extremista tutsi del ejercito lo asesinó, creando un vacío político y un caos que justificara la toma del poder por el ejercito. Los responsables de aquel magnicidio no fueron castigados y el poder continúa en manos de los tutsis.

Ante este callejón sin salida vale la pena preguntarse si en este caso no estaría justificado el derecho a la injerencia. Pero injerencia por quién y bajo qué condiciones. Tendría que ser una injerencia con criterios éticos y no políticos, bajo una autoridad independiente. )Es esto posible? Aunque lo fuera, probablemente nunca ocurrirá ya que las naciones tienden a evitar injerencias duraderas, a menos que favorezcan sus intereses. Por otra parte las experiencias que hasta la fecha han tenido lugar no son alentadoras. )Qué solución nos queda? No es aceptable como solución el guardar silencio y hacer la vista gorda. Ante semejante situación de injusticia hay que "poner fin al silencio". En esta tarea nuestros medios de comunicación parecen un tanto remisos.

 

 

 

3. MEA CULPA POR UN GENOCIDIO

 

El 25 de marzo, Bill Clinton reconoció su responsabilidad y la responsabilidad de la comunidad internacional en el genocidio de Ruanda, en 1994. La comunidad internacional no supo ver a tiempo lo que estaba ocurriendo, no supo llamar a aquellos crímenes por su verdadero nombre: genocidio El presidente americano lanzó una llamada a la comunidad internacional para que ésta "refuerce su capacidad de impedir y si necesario de detener" tales genocidios en el futuro. "Debemos a todos los pueblos del mundo el dedicar nuestros mejores esfuerzos a maximizar las oportunidades de prevenir tales acontecimientos y, cuando no puedan ser impedidos, actuar rápidamente para minimizar el horror".

No podemos estar más de acuerdo con el mensaje de Clinton y con su declaración de buenas intenciones. El genocidio de 1994 fue horroroso y cuanto más se acerca uno a los detalles del mismo más angustia origina. A pesar de todo esto, las declaraciones de Clinton me producen un profundo malestar. Mi malestar viene del hecho de que hoy en día hay voces que nos gritan que el genocidio continúa, de manera más larvada pero no menos real; al parecer seguimos sin enterarnos. Supongo que algún día tendremos que entonar una vez más el mea culpa por la matanza de decenas de miles de refugiados hutus en los campos de refugiados del Kivu, perpetrada por las fuerzas rwandesas y sus aliados. Espero que algún día pidamos también perdón por los cientos de miles de refugiados que perecieron en los selvas del Congo, a sabiendas de la comunidad internacional y de los EE.UU. que impidieron la intervención de una fuerza de interposición que no deseaban en aquel momento ni ellos ni sus aliados rwandeses. Los potentes satélites utilizados por los EE.UU. fueron incapaces de detectar a los cientos de miles de refugiados perdidos en los bosques del ex-Zaïre. Más tarde reconocieron que entre 200 y 400 mil refugiados se habían quedado. Todos ellos no eran culpables del genocidio de 1994.pero las razones políticas contaron mas que las humanitarias.

Pero todavía mucho más urgente es que nos percatemos de que el genocidio continúa hoy en día ante nuestras narices, sin que al parecer nos enteremos ni por supuesto hagamos algo por detenerlo. Las matanzas en Ruanda continúan. Están perpetradas por los grupos armados hutus, por las fuerzas del orden del gobierno rwandés y por grupos armados tutsis "incontrolados". Esto lo sabemos por testigos oculares, por reporteros que han estado en la zona y por los repetidos informes de Amnistía Internacional. Amnistía Internacional: denuncia las continuas matanzas. las condiciones carcelarias inhumanas para 200.000 prisioneros, la falta de garantía de imparcialidad en los juicios, las continuas ejecuciones extrajudiciales, las desapariciones, las acusaciones arbitrarias de personas de probada inocencia. Reporteros que han vuelto recientemente del terreno nos informan que los militares tutsis ejecutan a todo sospechoso de simpatizar con los combatientes hutus. Además es bien conocida la tergiversación de noticias y la desinformación practicadas por la administración rwandesa. El asesinado obispo Munzihirwa escribía en octubre de 1996, poco antes de su muerte: "Pedimos a los grupos de presión internacionales de los tutsis que dirigen Ruanda y Burundi que dejen de organizar la desinformación con vistas a engañar a la opinión internacional sobre estos problemas". Esta afirmación del obispo queda corroborada por otros muchos testimonios. Las cinco religiosas que se dijo haber sido asesinadas por los hutus fueron de hecho asesinadas por soldados rwandesas según testifica una de las supervivientes. Este tipo de manipulación permite al gobierno rwandés justificar la represión contra la población hutu.

Amnistía Internacional concluye: . La crisis que continúa a causar estragos en Ruanda se debe en parte a la pasividad de los gobiernos que se niegan a reconocer la gravedad de la situación de los derechos humanos Según testigos oculares, En muchos lugares es el terror y dada la corrupción a todos los niveles no hay cauces de denuncia. Este país se hunde en el mal: la mentira, la violencia

Es muy posible que encontremos estas declaraciones un tanto exageradas y apocalípticas. Dicha reacción podría corresponder al mismo tipo de inconsciencia e hipocresía de que nos arrepentimos ahora, recordando el genocidio de 1994.

 

 

 

 

 

4. EL FACTOR TUTSI EN LAS GUERRAS DE LA R.D. DEL CONGO

 

La Reagrupación Democrática Congoleña niega que exista un factor étnico en el movimiento y en la rebelión. Hay hechos, sin embargo, que contradicen esta afirmación.

Se leen y se escuchan con frecuencia afirmaciones como ésta: "El problema de Burundi no es étnico sino político". O bien: "Para explicar los problemas de Rwanda se ha dado al factor étnico más importancia de la que realmente tiene" ...."Las rebeliones del Congo están inspiradas por intereses políticos y económicos" En todas ellas hay verdad, pero sólo media verdad.

El factor étnico juega un papel en política y en economía cuando un grupo humano funda su identidad sobre factores de raza y como tal es identificado también por los demás. Si este grupo pretende controlar el poder, y de este modo beneficiarse de las oportunidades a las que el poder da acceso, entonces el factor étnico juega un papel primordial. Que dichas oportunidades sean políticas, económicas o culturales no excluye el que haya un problema étnico a la base. Cuanto más escasas sean dichas oportunidades mayor será la competencia entre los grupos así identificados y mayores los antagonismos entre ellos. En este sentido el factor tutsi es muy real en la política de los Grandes Lagos.

Siendo minoría los tutsis controlan el poder político y sobre todo militar en Ruanda y Burundi. En gran medida también en Uganda. El factor tutsi es igualmente primordial en las dos rebeliones del Congo. En efecto han estado planeadas e iniciadas por los tutsis de Ruanda y por los banyamulenges (tutsis Congoleños). Siguen controladas por ellos aunque a la cabeza de los aparatos político y militar figuren oficialmente congoleños. El núcleo duro de la rebelión está constituido por tutsis: Moise Nyarubago, Vicepresidente del consejo ejecutivo de la Reagrupación Democrática Congoleña y Bizima Kaharana, encargado de relaciones exteriores, son banyamulenges allegados a Paul Kagame, el hombre fuerte de Rwanda. Deogracias Buguera, ideólogo del movimiento, es también tutsi. James Kabare, ex jefe del estado mayor de Kabila y el poder oculto en el ejercito rebelde, es un tutsi ugandés. De él se dice que organizó las matanzas de refugiados hutus, con ocasión de la primera rebelión. M. Emungu: responsable de la justicia en el consejo ejecutivo de la rebelión y Mudumbi Joseph son congoleños allegados a los banyamulengues. A esto hay que añadir la influencia decisiva de Ruanda y Uganda en las rebeliones. A mediados de octubre, el jefe político de la rebelión Wamba Dia Wamba persistía en negar la presencia de tropas rwandesas en el Congo. Testigos oculares le contradicen. Uganda y Rwanda no solo controlan la rebelión sino que oficiales del ejercito ugandés y rwandés dirigen las operaciones militares. "Detrás de cada comandante congoleño se oculta un oficial rwandés". Esto es conocido por los soldados, por los políticos y por la gente del pueblo, pero todos guardan silencio o pretenden lo contrario.

Ya antes de comenzar la segunda rebelión los tutsis tenían una influencia desmesurada en el Congo de Kabila. Según los banyamulengues el objetivo de esta rebelión es el control del Kivu por los tutsis. Así lo proclaman a voz en grito si bien Paul Kagame lo niega, un tanto embarazado. Estos y otros datos (como la presencia de tropas ugandesas y rwandesas en el Congo desde antes de la presente rebelión) parecen dar pie a quienes hablan de Tutsilandia y de una Internacional Tutsi. En efecto: los tutsis ejercen una hegemonía, o por lo menos una influencia desmesurada en relación a su número, en Rwanda, en Burundi, en Uganda y en el Congo.

La internacional tutsi es un hecho si se la considera como reflejo de autodefensa y de control del poder mas bien que como estructura organizada. Aunque durante algún tiempo se había considerado a Museveni como el organizador del poder tutsi, la orquestación de los tutsis por Museveni no es evidente. Tampoco habría que considerar a los banyamulenges como a simples marionetas de los rwandeses. En la actualidad, sin embargo, dada su total dependencia de Rwanda, parecen estar reducidos a la condición de rehenes.

Se observa hoy en el Congo una auténtica xenofobia anti-tutsi, como la hubo y la sigue habiendo en Ruanda y en Burundi. Estas reacciones son lamentables sobre todo cuando se utilizan como instrumento político. Así lo ha hecho Kabila, en respuesta al ataque tutsi contra su régimen; así lo sigue haciendo al anunciar su intención de expulsar a los tutsis del Congo. Estas actitudes encuentran eco en los sentimientos de la gente: "los banyamulengues no quieren ser congoleños; quieren dominarnos".

Desgraciadamente los tutsis tienden a provocar dichas reacciones por su obsesión de controlar el poder político y militar frente a la mayoría de los ciudadanos con quienes conviven. Al parecer no conciben otro medio de garantizar su seguridad y su predominio. Ciertamente no hay posibilidad de paz y de estabilidad en los Grandes Lagos sin que la seguridad de los tutsis quede garantizada. Después del genocidio del 94 los tutsis no aceptarán que su seguridad dependa de otros. El genocidio les proporciona una confirmación "irrefutable" de que su seguridad depende de ellos y solamente de ellos. Esto significa que tienen que guardar el control político y sobre todo el poder militar en los países en donde viven. Esto implica el predominio de la minoría sobre la mayoría que solo se consigue con dictaduras militares. Tal es el sistema que rige hoy en Rwanda en Burundi y, hasta cierto punto, en Uganda.

La exportación de esta formula al país vecino supondría guardar al Congo bajo tutela o anexionar el Kivu. Cualquiera de estas alternativas lejos de garantizar la seguridad de los tutsis la pondría en mayor peligro. Hoy por hoy se sienten seguros gracias a su alianza con los USA en la que confían totalmente. Pero tarde o temprano los USA llegarán a la conclusión de que la estabilidad de los Grandes Lagos no puede fundarse en dictaduras militares de minorías étnicas. La estabilidad de la región pasa por una participación ecuánime de las mayorías en el ejercicio democrático del poder.

Los tutsis tienen que reconciliarse con esta idea. El trauma del genocidio se lo impide pero también lo dificulta su obsesión de predominio. Con todo debieran recordar que su invasión de Ruanda, desde Uganda, en 1990, exasperó los ánimos y dio pie al genocidio, sin pretender con esto justificarlo. Debieran reconocer que también ellos son culpables de genocidio: En 1972 los tutsis cometieron un genocidio contra los hutus, en Burundi. En 1996 los soldados de Rwanda cometieron matanzas sin cuento de refugiados hutus indefensos, en el Congo. Han cometido, y siguen cometiendo, matanzas de personas inocentes en el Congo y en Rwanda. Y lo peor es que tendrán que seguir cometiéndolas, mientas que consideren la represalia indiscriminada como el único medio de conservar el poder. No vale disculparse ocultando un genocidio tras otro; ni vale presentar como aplicación de la justicia lo que son en realidad actos de venganza. Dada la espiral de odio que todos estos factores provocan, hoy por hoy no cabe esperar en la reconciliación.

 

 

 

 

5. DESINTEGRACIÓN DE LOS ESTADOS:

La desintegración de los estados es un proceso de larga duración. Los factores que intervienen en este proceso de deterioración en Rwanda y Burundi son los siguientes:

1. Políticas de exclusión, en estos casos de raíz étnica

2. La amenaza del crecimiento de la población en países muy pequeños y con una población ya excesiva: no inclinados a aceptar a los refugiados.

3. La reducción de las bases sobre las que se funda la autoridad del estado.

4. Creciente incapacidad del estado de controlar a su ejercito que llega a convertirse en estados-militares

Factores que sirvieron de detonantes en los últimos acontecimientos desintegradores:

1. Invasión de Rwanda por los tutsis desde Uganda en 1990.

2. El asesinato del primer presidente hutu elegido democráticamente, Melchior Ndadaye, el 21 de octubre de 1993

3 Asesinato de los presidentes de Rwanda y de Burundi en el avión derribado el 6 de abril de 1994.

Perspectivas de reconstrucción: la única realista que yo veo, a largo plazo, sería la integración a todos los niveles, incluyendo el político, en la comunidad del Africa del Este prevista entre Uganda ,Tanzania y Kenya, para la que Rwanda y Burundi son candidatos.

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Rwanda

CASTELLANO

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* El Africa Subsahariana. Una mirada sobre Rwanda, por José María González Ochoa y Ana I. Montes Pascual; 159 páginas. Edita: Asociación de Mujeres por la Paz, c/ Almagro 28, 28010 Madrid.

* Democracia y conflicto étnico hutu-tutsi en Rwanda, por Mulamba Mubyabo Ngeleka y Ngoie Tshibambe; en "Tiempos de Paz", nº 34-35, 1994, pp. 40-53.

* Rwanda: guerra, dinero e intervención. El trafico de armas, por Frank Smyth, en "Papeles", nº 51, 1994, pp. 35-42. Publicados por el Centro de Investigación para la Paz,

* Rwanda, sobre el origen del drama, por Weis Roman. En "Nova Africa", nº 1, julio 1995, pp. 63-69.

* Esperanza en el infierno de Rwanda, por Koncha de Juan y Miguel Plantón, Espasa Calpe, Madrid 1994, 212 pp.

* Rwanda, por David Hammer y Linda de Hoyos, publicado en Executive Inteligenzia review, revista de los cuadros de los servicios secretos en Gran Bretaña, el 19 de agosto de 1994, según traducción española anónima; 9 pp.

* Nueva esperanza para Rwanda, Proyecto NOUER; promotores: James K. Gasana y Nkiko Nsegimana, Lausanne, Oct. 1997; 24 pp.

 

Amnistía Internacional

* Llamamiento para una actuación de derechos humanos en la ONU en Rwanda y Burundi, Amnistía Internacional, mayo 1994, 15 pp.

* Asesinatos en masa cometidos por las tropas gubernamentales y sus partidarios en abril-mayo de 1994, Amnistía Internacional, 23 Mayo 1995, 16 pp.

* Rwanda clamando justicia, Amnistía Internacional, 6 de abril de 1995, 18 pp.

* Rwanda, armas para los actores del genocidio, Amnistía Internacional, 6 de abril 1995, 13 pp.

* Rwanda y Burundi, Regreso de los refugiados: rumores y realidades, Amnistía Internacional, 20 de febrero de 1996, 51 pp.

* Rwanda, dos años después del genocidio: los derechos humanos en juego, Amnistía Internacional, 4 de abril de 1996, 6pp.

* Rwanda, juicios injustos: justicia denegada, Amnistía Internacional, 8 de abril de 1997, 21 pp.

*Rwanda, poner fin al silencio, Amnistía Internacional, 25 de septiembre de 1997, 46 pp.

*Rwanda, la violencia oculta: continúan las <<despariciones>> y los homicidios, Amnistía Internacional, 23 de junio de 1998, 48 pp.

 

Mundo Negro

* Paz y refugiados, por José Estévez, en "Mundo Negro" junio de 1991, p.7

* Guerra en las colinas, por Gerardo González Calvo, en "Mundo Negro", abril 1993, pp. 18-21.

* La mayor tragedia humana, por Daniel G. Gómez y otros, en "Mundo Negro",Septiembre de 1994, pp. 16-24.

* El síndrome Rwandés, por Gerardo González Calvo, en "Mundo Negro", diciembre 1994, pp. 6-7.

* Problemas y vías de solución, por André Sibomana, en "Mundo Negro", diciembre de 1995, pp. 18-22.

* Refugiados en Zaïre, Burundi y Tanzania, por Jesús Jauregui, en "Mundo Negro", abril de 1996, pp. 18-23.

* Grandes Lagos: Claves de una tragedia anunciada, por Gerardo González Calvo, en "Mundo Negro", diciembre de 1996, pp. 15-21.

* Orígenes del conflicto, por José Luís Cortés López, en "Mundo Negro", diciembre de 1996, pp. 26-29.

* La tragedia jamás contada: Refugiados rwandeses. Los largos tentáculos de los tutsis, en "Mundo Negro", enero 1998, pp. 35-41.

* Las claves del poder tutsi, por Gerardo González Calvo, en "Mundo Negro", abril de 1998 pp. 18-25

 

Misceláneas y Cuadernos- CIDAF

* La política americana en los Grandes Lagos y el problema tutsi, por Bartolomé Burgos, en "Miscelánea Africana" CIDAF, 1998, 4 pp.

* Mea culpa por un genocidio, por Bartolomé Burgos, en "Miscelánea Africana" CIDAF, 1998, 2 pp.

* Rebeliones en el Congo, otra vez, por Bartolomé Burgos, en "Cuadernos" CIDAF, noviembre-diciembre1998, 17 pp.

 

FRANCES

* Les evenements d’avril 1994, varios autores en colaboración, en "Dialogue" número especial 177, agosto-septiembre 1994, 168 pp.

* Le Rwanda dans son contexte regional: droits de la personne, reconciliation et rehabilitation, Dossier de la Conferencia Internacional de la Haya, 1-17 de septiembre de 1994, en "Dialogue", nº 178, octubre 1994, 88 pp.

* L’évangile de Quim...Une vie pour le Rwanda (muerte del misionero español Joaquín Valmajó), por Armand Duval, Ed. Médiaspaul, Paris, 1997, 142 pp.

* Gardons espoir pour le Rwanda, por André Sibomana, Ed. Desclée de Brower, Paris 1997, 252 pp.

* Au Rwanda, les masacres ethniques au service de la dictature, autor rwandés anónimo, en "Le Monde Diplomatique" nº 469, abril 1993, pp18-19

* Autopsie d’un génocide planifié au Rwanda, por Colette Braeckman, en "Le Monde diplomatique", nº 492, marzo de 1995, pp. 8-9.

* Ambigüités Rwandaises, por Bresillon Thiery, en "Croissance, Le Monde en Developpement", nº 382, mayo de 1995, pp. 19-23.

* Rwanda: le génocide de 1994, quelques repères historiques, por Gaud Michel, en "Afrique Contemporaine", nº 174, "abril Junio 1995, pp. 3-7.

* Cronologie du Génocide, par Gaud Michel, en "Afrique contemporaine, nº 174, abril junio de 1995, pp. 21-31.

* Le génocide des Rwandés tutsis: trois questions d’histoire, par Claudine Vidal, en "Afrique Contemporaine", nº. 174, abril junio de 1995, pp. 8-20.

 

 

BURUNDI

CASTELLANO

* Conflictos en Burundi, en "Pro Mundi Vita", nº 25, febrero de 1973, de diferentes fuentes citadas en el documento, 28 pp.

* Las raíces del conflicto étnico en Burundi, por Juan Gonzalo y Agnes Millot, en "Tiempos de Paz", nº 34-35, otoño 1994, pp. 54-62.

* Burundi, claves para interprestar la crisis burundesa, por Igirukwako, A.M. Zacharie, en CIDAF, Documentos de política africana, 32 (6) nº 113.

* Burundi, ¿para cúando la paz?, Comité de ayuda a Burundi, Apdo. Correos 47130, 28030-Madrid,1994.

* Los Grandes Lagos, colinas de sangre, por Manuel Leguineche, en "El Semanal", 21 de enero de 1997.

 

Amnistía Internacional

* Burundi. Lucha por la supervivencia, Amnistía Internacional, junio 1995, 31 pp.

* Burundi. Estudiantes, profesores y clérigos en el punto de mira, Amnistía Internacional, septiembre de 1995, 13 pp.

* Rwanda y Burundi. Llamamiento a la intervención de la Comunidad Internacional, Amnistía Internacional, septiembre de 1995, 31 pp.

* Burundi. Los grupos armados matan sin piedad, 12 Junio de 1996, 18 pp.

* Burundi, los líderes cambian pero los abusos de los derechos humanos siguen sin disminuir, Amnistía Internacional, agosto de 1996, 4 pp.

* Burundi. Reasentamiento forzado: nuevas pautas de abusos contra los derechos humanos, Amnistía Internacional, 15 de julio de 1997, 18 pp.

* Burundi. La justicia a prueba, Amnistía internacional, 30 de julio de 1998, 42 pp.

 

Mundo Negro

* Asesinado el presidente: ¿Porqué? De Gerardo Gonzalez Calvo, en "Mundo Negro" diciembre de 1993, pp 18-23.

* Rwanda y Burundi dos caras de una misma moneda, por Gerardo González Calvo, en "Mundo Negro", junio de 1994, pp 10-15.

* Tribu: familia o maldición? por Nero Contran, en "Mundo Negro, mayo de 1995, pp. 18-23.

* Burundi. Los tutsis desvelan sus intenciones, por Gerardo González Calvo, en "Mundo Negro" septiembre 1996, p. 6.

* Genocidio gota a gota, por Gerardo González Calvo, en "Mundo Negro, julio-Agosto 1997, pp. 18-22.

* Burundi, ¿un corazón alterado?, por Gerardo Gonzáles Calvo, en "Mundo Negro, junio de 1998, pp. 18-21.

 

FRANCES

* L’Afrique des Grands Lacs en crise: Rwanda Burundi, 1988-1994, por Filip Reyntjens, ed. Karthala, Paris 1994, 326 pp.

* Histoire du Burundi, ancien et moderne, por J. Keuppens (dactilografiado), se encuentra en CIDAF, documentos históricos 9 (6) OP nº 78.

* Les origines historiques de la violence politique au Burundi, par Thibon, C., en "Studia Africana", nº 5, marzo 1994, pp. 17-36.

* Burundi since the genocide, The Minority Rights Group Report, julio 1987, p. 12.

* Le Burundi au delà de la "revolution de palais". L’imperatif de la réconciliation, por Braeckman Colette, en "Le Monde Dioplomatique", nº 403 octubre 1987, p. 12

* Burundi: danger d’implosion à la Rwandaise, varios autores, número especial de "Dialogue", nº 180, enero-febrero 1995, 155 pp.

* Ecroulement de l’espérance démocratique au Burundi, por Braeckman Colette, en "Le Monde Diplomatique", nº 477 diciembre 1993, p. 23.

* L’implosion n’est pas fatale, por Braeckman Colette, en "Le Monde diplomatique", nº 504 marzo de 1996, p. 16.

 

Este texto forma parte de la conferencia impartida por D. Bartolomé Burgos, director del CIDAF, el día 16 del mes de Marzo del año de 1999, dentro del "Curso sobre conflictos y cooperación en Africa actual" organizado por el Colegio Mayor Nuestra Señora de Africa y la Asociación Española de Africanistas.