EL SINDICALISMO EN ÁFRICA:

Contra la mundialización

En Dakar, la capital de Senegal, se ha reunido la cúpula directiva de la Confederación Mundial del Trabajo (CMT) que quiere movilizar a sus miembros contra las reglas dominantes del comercio mundial. La CMT es un movimiento sindical mundial que se inspira de los valores humanistas, solidarios y morales.

En la ceremonia de apertura, el 14 de abril pasado, el presidente senegalés, Abdú Diuf, jefe de un gobierno socialista en un país con una larga tradición sindical, decía a los asistentes: ACamaradas, luchamos por una misma y justa causa: un mundo de solidaridad, de paz, de justicia y de equidad. El Tercer Mundo está siendo cuestionado brutalmente justo en el momento en el que apenas adaptaba sus estrategias económicas a la dura realidad de los Programas de Ajuste Estructural (impuestos por el Fondo Monetario Internacional) y por los que la clase obrera ha consentido grandes sacrificios junto con los gobiernos@. En efecto lo que más asusta, hoy por hoy, a los sindicatos africanos es la mundialización de la economía.

Fernand Kikongui, presidente de la Confederación Mundial del Trabajo, asegura que Ajuntos vamos a luchar para salvaguardar los aspectos sociales dentro del comercio internacional. Ya que lo que cuenta, no es el beneficio, si no el hombre y su realización@. Para Aliún Sow, secretario general del sindicato senegalés Unión Democrática de los Trabajadores Senegaleses, se trata de mobilizar a sus miembros contra la Aflexibilización del mercado laboral@ que produce la mundialización y las nuevas reglas del comercio mundial.

Los sindicalistas reunidos en Dakar se negaron a aceptar la Auniformización@ de los países del sur, los cuales están confrontados a las consecuencias de un sistema basado en los beneficios para unos cuantos y la pobreza para la mayoría. Esas consecuencias son: el paro, la pobreza, la marginación social, la mortandad infantil, la explotación de los niños en el trabajo, la destrucción del medio ambiente y la asfixiante deuda externa.

Para un miembro de la Confederación Mundial del Trabajo, la economía no es el lugar de aplicación de una ciencia exacta, si no más bien el lugar donde se realiza una actividad humana. Por eso debería depender de decisiones tomadas democráticamente, y no de la aplicación de implacables ecuaciones supuestamente inevitables. La Confederación Mundial del Trabajo, en su sesión senegalesa, considera que la mundialización de la economía exige de parte de los trabajadores un nuevo Apacto social mundial" como alternativa y contrapeso a la supremacía al mercado y a la competencia.

Aliún Sow acusa a la Organización Mundial del Comercio de ser la prisionera de los grandes grupos financieros internacionales. Es por consiguiente incapaz de percibir las secuelas sociales de la mundialización. Si la Organización Mundial del Comercio busca más igualdad entre los distintos países, tendrá, entre otras muchas cosas, que valorizar los productos de base de los países pobres.

Sin embargo los sindicalistas de la Confederación Mundial del Trabajo no niegan la mundialización , pero si exigen una humanización de ésta: AEstamos a favor de una economía social de mercado. Un hombre sin trabajo es un hombre mutilado; por eso el único criterio que permite juzgar a un sistema económico, es la respuesta que da al problema del paro. Para que esto no se quede en buenos propósitos los sindicatos deberán conseguir una movilización efectiva y un militantismo más dinámico, de lo contrario serán arrastrados por la corriente. Por eso deben intensificar la concienciación y movilización de las mujeres y de los jóvenes, de los trabajadores del sector informal y aquellos de las zonas libres, sin olvidar a los trabajadores emigrantes. También habrá que multiplicar contactos y acciones con los grandes organismos internacionales.