Santa Rafaela María tuvo grandes dificultades que superó con la fortaleza de su "fe y generosidad", a fuerza de sacrificio, de sentido sobrenatural de la vida, y de esperanza en el amor de Dios que está al lado de los humildes.
Su vida prueba que la santidad está en la fuerza del amor vivido en el "terrible cotidiano", que dijera Karl Rahner. Experimentó que la obra de Dios se cumple, a veces, por encima de los hombres.
Impresionan su humildad y valentía en el sufrimiento, vividas con una fe profunda y una generosidad sin límites.