"Ven a este pozo a buscar humildad,

aquí te espera

Que al bajar esta escalera,

quien más baja

sube más".

 

Santa Rafaela María vivió la noche oscura de la incomprensión, la humillación y el olvido. Pero fiada siempre del Amor de Dios, acogió todo como don y participación en la Cruz de Cristo.

 

Receptiva y generosa, abierta a la luz de Dios, aceptó su voluntad con radicalidad humilde, hecha de amor agradecido y de servicio a todos. Trabajando siempre por la reconciliación y la paz.

 

Todo en ella fue confianza y fidelidad. Y esa vida suya nos enseña que la primera respuesta que el hombre puede dar al amor es, precisamente, creer en Él.