El saber que Dios es nuestro padre es una de las vivencias más fuertes para nosotras. Podemos arriesgarnos porque confiamos en Él.
Jesús es el centro de nuestra vida. Queremos vivir como Él, al servicio de los demás.
María nos acompaña día y noche. Es la estrella que guía nuestro camino.
NUESTRA VIDA
Vivimos en comunidad. Compartimos lo que tenemos y queremos compartir también lo que somos.
Nos tomamos muy en serio la oración personal y comunitaria.
Buscamos en cada momento, en cada situación, lo que Dios quiere de nosotras.
Estamos dispuestas a ir a cualquier parte del mundo donde más nos necesiten.
Las Jesuitinas tenemos una MISIÓN común: EDUCAR EN LA FE, o sea, dar a conocer a Jesús. Esto lo hacemos de muy distintas formas:
Dando clase en centros de enseñanza.
Atendiendo internados y Colegios Mayores.
Dando catequesis en Parroquias.
Animando grupos juveniles.
Colaborando en Asistencia Social.
Viviendo en ciudades, en pueblos, en barrios marginados...
Trabajando en nuestro país o en otro.
Nuestra vida, como ocurre con las cosas sencillas, pasa casi desapercibida. Pero a pesar de las dificultades, seguimos siendo la gente que APUESTA POR JESÚS
Los centros de las Hijas de Jesús, fieles a la intuición de Cándida Mª de Jesús,
realizan la misión de educar en un clima evangélico de libertad, amor, sencillez y
alegría, por la entrega de los educadores, la apertura a todos, el especial interés por
los más necesitados y la integración en el medio socio-cultural como respuesta a las
necesidades del entorno.
NUESTRO ESTILO EDUCATIVO
Se caracteriza por los siguientes elementos fundamentales:
El documento "Carácter Propio de los Centros de las Hijas de Jesús en España" define la identidad
de nuestros centros según el "Modo Propio de Educar".
Destacamos, entre otros, los siguientes aspectos:
La misión educativa es un rasgo identificador de la Congregación de las Hijas de Jesús.
El servicio apostólico que se realiza en nuestros centros tiene siempre como objetivo global el desarrollo de toda persona, desde una óptica cristiana, desde la fe en Jesús
y la adhesión a su mensaje.
La participación activa de los alumnos en el aprendizaje y en la propia maduración dándoles oportunidad de protagonismo.
Consideramos la atención a la diversidad como un elemento imprescindible en nuestro quehacer educativo.
Evaluamos nuestra acción educativa para comprobar si constituye una respuesta adecuada a las necesidades de los alumnos.
Damos importancia a la formación permanente de todas las personas que trabajan en los centros de las Hijas de Jesús.