SER  FRANCISCANO

 

OBSERVANDO EL EVANGELIO:

En búsqueda de Dios

En el centro de nuestra vida se halla la experiencia de fe en Dios a través del encuentro personal con Cristo, en una apasionada búsqueda de Dios y en forma de un seguimiento constatable en obras y estilo de vida. Vivimos esta experiencia en un mundo en el que se derrumban seguridades e ilusiones de la fe. De esta manera somos sin cesar enviados al corazón de nuestra opción cristiana: la fe en Dios y Padre de Jesús

En la intimidad con Dios por la oración

Viviendo en contemplación y continua alabanza. Haciendo de la Eucaristía el centro de la intimidad con Jesús y de su cruz el camino de la vida que nos lleva a soportar con alegría y cristiana resignación toda clase de dificultades y renuncias. La oración que tiene como punto de partida el seguimiento, como motor la acción del Espíritu y como culminación la entrega absoluta de la vida al Jesús que se da en la cruz

En pobreza

Siguiendo las huellas de Jesús, queremos observar la pobreza en sus dimensiones espirituales y sociales. Queremos vivir como los "pequeños" de hoy, en abierta contestación al egoísmo y consumismo de nuestra sociedad. Rechazando las estructuras que arrastran a tantos hombres a la miseria, queremos ser, al lado de los pobres, el fermento d( una sociedad nueva de justicia, igualdad y generosidad

En el rechazo del poder

Rechazamos el poder del dinero, de la clase social, el prestigio del saber y de la técnica en aras de una solidaridad, donde cada uno sea responsable y libre. Unidos fraternalmente, elegimos una forma de vida en sencillez y humildad para sensibilizamos a favor de los más desposeídos de la sociedad. Todo esto, que conlleva repercusiones sociales y políticas, invita a capacitamos para participar activamente en los compromisos sociales de nuestro tiempo, a fin de ir construyendo una sociedad donde el hombre sea más libre y respetado

En la vida fraterna

El Señor nos llama a vivir el Evangelio no aisladamente sino en una comunidad de hermanos. Nuestra vocación encuentra su plenitud en este lugar privilegiado de la manifestación del Señor que es la fraternidad. En ella los hermanos tienden al mismo fin y se esfuerzan por crear entre ellos lazos de respeto y amistad. Fraternidad que no excluye a los hombres, que tenemos a Dios como Padre

En amor y cuidado de la naturaleza

En la naturaleza que se vuelve hostil por el abuso que se hace de sus recursos y la depredación del medio ambiente, los Franciscanos queremos invitar a todo hombre a descubrir la urgencia y necesidad que tiene de sentirse cerca, de amar y respetar la creación, y de comunicarse en la inocencia con todas las " hermanas criaturas"

En la alegría de vivir

Y no con un simple estar contentos, sino el estar alegres a causa d Dios, a causa de la salvación de Jesús. Alegría experimentada en la vivencia de la fe e intimidad con el Señor. Y a partir de ahí sentir las ganas de alabar a Dios con las criaturas todas, metido en el conjunto de la creación y deseo de hacer participes a los demás de ese gozo.

En fidelidad a la Iglesia

Viviendo en el misterio de la Iglesia de un modo práctico: venerando al Papa, a los obispos, a los sacerdotes por causa de la vida cristiana que ellos dan a la Iglesia en la palabra y en los sacramentos. Comprendiendo con toda claridad que a Jesús solamente se le aprende y se le vive en el seno de su Iglesia concreta. Francisco amó y veneró a la Iglesia a pesar de sus defectos

En la tarea evangelizadora

Siendo sencillos portadores del mensaje de salvación, del tesoro de la Buena Noticia, apreciado sobre todas las cosas, sintiendo la necesidad de hacer partícipes a los demás de lo que yo considero un gran tesoro. Id y enseñad a todas la gentes y el que creyera se salvará .  

        

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