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OBSERVANDO
EL EVANGELIO: En
búsqueda
de Dios En
el centro de nuestra vida se halla la experiencia de fe en Dios a través
del encuentro personal con Cristo, en una apasionada búsqueda de Dios y
en forma de un seguimiento constatable en obras y estilo de vida.
Vivimos esta experiencia en un mundo en el que se derrumban seguridades
e ilusiones de la fe. De esta manera somos sin cesar enviados al corazón
de nuestra opción cristiana: la fe en Dios y Padre de Jesús En
la intimidad con Dios por la oración Viviendo
en contemplación y continua alabanza. Haciendo de la Eucaristía el
centro de la intimidad con Jesús y de su cruz el camino de la vida que
nos lleva a soportar con alegría y cristiana resignación toda clase de
dificultades y renuncias. La oración que tiene como punto de partida el
seguimiento, como motor la acción del Espíritu y como culminación la
entrega absoluta de la vida al Jesús que se da en la cruz En
pobreza Siguiendo
las huellas de Jesús, queremos observar la pobreza en sus dimensiones
espirituales y sociales. Queremos vivir como los "pequeños"
de hoy, en abierta contestación al egoísmo y consumismo de nuestra
sociedad. Rechazando las estructuras que arrastran a tantos hombres a la
miseria, queremos ser, al lado de los pobres, el fermento d( una
sociedad nueva de justicia, igualdad y generosidad En
el rechazo del poder Rechazamos
el poder del dinero, de la clase social, el prestigio del saber y de la
técnica en aras de una solidaridad, donde cada uno sea responsable y
libre. Unidos fraternalmente, elegimos una forma de vida en sencillez y
humildad para sensibilizamos a favor de los más desposeídos de la
sociedad. Todo esto, que conlleva repercusiones sociales y políticas,
invita a capacitamos para participar activamente en los compromisos
sociales de nuestro tiempo, a fin de ir construyendo una sociedad donde
el hombre sea más libre y respetado En
la vida fraterna El
Señor nos llama a vivir el Evangelio no aisladamente sino en una
comunidad de hermanos. Nuestra vocación encuentra su plenitud en este
lugar privilegiado de la manifestación del Señor que es la
fraternidad. En ella los hermanos tienden al mismo fin y se esfuerzan
por crear entre ellos lazos de respeto y amistad. Fraternidad que no
excluye a los hombres, que tenemos a Dios como Padre En
amor y cuidado de la naturaleza En
la naturaleza que se vuelve hostil por el abuso que se hace de sus
recursos y la depredación del medio ambiente, los Franciscanos queremos
invitar a todo hombre a descubrir la urgencia y necesidad que tiene de
sentirse cerca, de amar y respetar la creación, y de comunicarse en la
inocencia con todas las " hermanas criaturas" En
la alegría de vivir Y
no con un simple estar contentos, sino el estar alegres a causa d Dios,
a causa de la salvación de Jesús. Alegría experimentada en la
vivencia de la fe e intimidad con el Señor. Y a partir de ahí sentir
las ganas de alabar a Dios con las criaturas todas, metido en el
conjunto de la creación y deseo de hacer participes a los demás de ese
gozo. En
fidelidad a la Iglesia Viviendo
en el misterio de la Iglesia de un modo práctico: venerando al Papa, a
los obispos, a los sacerdotes por causa de la vida cristiana que ellos
dan a la Iglesia en la palabra y en los sacramentos. Comprendiendo con
toda claridad que a Jesús solamente se le aprende y se le vive en el
seno de su Iglesia concreta. Francisco amó y veneró a la Iglesia a
pesar de sus defectos En
la tarea evangelizadora Siendo
sencillos portadores del mensaje de salvación, del tesoro de la Buena
Noticia, apreciado sobre todas las cosas, sintiendo la necesidad de
hacer partícipes a los demás de lo que yo considero un gran tesoro. Id
y enseñad a todas la gentes y el que creyera se salvará |
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