Número 40 
SUPLEMENTO DEL BOLETÍN OFICIAL
DEL OBISPADO DE CIUDAD RODRIGO

Adviento: renace la esperanza
Dos años de la muerte de D. Demetrio
Conclusiones del Congreso de Historia (I)
Carta del Obispo: El adviento de este año jubilar
Adviento Primer Domingo 3 de diciembre 
Entrevista con el Nuncio
Mesa redonda en el Congreso mundial del laicado católico
Nuestras parroquias: Castillejo de Azaba
Nuestra gente: "La Iglesia somos todos"
Conoce a...: Carmelitas de la Caridad de Vedruna

 
 
Adviento: renace la esperanza

Ten fe en el hombre
y lucha.
Cree en el Hijo de hombre
y ama.
Cree en el Hijo de Dios y reza.
Firmado: La que siempre luha,
la que siempre ama,
la que siempre reza y espera,

La ESPERANZA.

La espera... es la función cristiana por excelencia...
El Señor Jesús no vendrá pronto más que si nosotros lo esperamos mucho. Es una acumulación de deseos lo que tiene que hacer irrumpir la Parusía...
Nosotros, los cristianos... veinte siglos sólo después de la Ascensión, ¿qué hemos hecho de la espera?
(TEILHARD DE CHARDIN)

 

Dos años de la muerte de D. Demetrio

Se celebrará una Eucaristía por su eterno descanso el jueves 7 de diciembre a las 11 de la mañana en la Catedral. Será presidida por D. Julián López.

 

Conclusiones del Congreso de Historia (I)
Ángel Olivera Miguel

Son ya clásicas, entre nosotros, las Historias de la Diócesis que se han ocupado de forjar eslabones de transmisión histórica a las generaciones futuras: Gil González Dávila, Sánchez Cabañas, Nogales Delicado, Mateo Hernández Vegas; a ellas se suman multitud de artículos y estudios sobre otros tantos aspectos de la Diócesis: obispos, Instituciones, Catedral, Capitulares, Eclesiásticos, Parroquias, extensión, población, Límites...Todo ello, obra y fruto de estudiosos e investigadores; abundante material, disperso por tantos y tantos archivos nacionales e internacionales.
Pero nunca la Diócesis Civitatense gozó de un Congreso de Historia específicamente dedicado a desvelar, en unos casos, a glosar, interpretar y difundir, en otros, el arcón de sus tesoros escondidos y aplastados por el papel de los viejos legajos.
Este Congreso es, pues, el primero celebrado en toda la historia de la Diócesis Civitatense. Y a partir de aquí, podemos ya asentar nuestra evaluación, contabilizar cualitativamente las aportaciones (no sería posible en estas líneas la suma cuantitativa), y establecer unas conclusiones valorativas y operativas. 

1. Sea la primera que: en adelante, este Congreso será referencia necesaria y actualizada de todos los temas en él tratados, desde sus orígenes hasta el momento actual: nuevas aportaciones archivísticas sobre sus orígenes, sobre su situación fronteriza histórico-geográfica, sobre sus gentes: más datos sobre sus linajes, sobre la condición de sus habitantes, sus culturas, su religión.
Conocemos mejor y mayor número de datos sobre acontecimientos cruciales y, por ello, difíciles de su historia: guerras devastadoras, empobrecedoras de tierras y de haciendas, despoblación de sus gentes y hasta su heroísmo tantas y tantas veces demostrado.
2. El Congreso aporta abundantes datos históricos Ilegados directamente de fos distintos Archívos; sobre todo los que nos han desvelado los Archivos Vaticanos y de la Nunciatura Apostólica referentes a la etapa más dura de la Diócesis como tal: la que ponía en peligro su misma supervivencia; larga lucha, desde todos los frentes, que superó en quince a la "Guerra de los Cien Años", y que la Diócesis Civitatense logró superar felizmente. Esta etapa nunca, hasta ahora, había dado tanta luz, sencillamente porque dormitaba en el silencio de los archivos.
3. También el estudio del iter de la Diócesis, en la etapa de los últimos 50 años tras la superación de la crisis, además de su carácter informativo, tiene el valor del estímulo, de la alerta permanente, de la búsqueda afanosa de nuevas formas de servicio eclesial acordes con estos tiempos     (continuará)
 
 
 
 

Carta del Obispo
El adviento de este año jubilar
Queridos diocesanos:
El día 3 de diciembre es el domingo I de Adviento. Comenzamos un nuevo año litúrgico, es decir, un nuevo ciclo de los misterios de Cristo en el curso del año. La celebración del Gran Jubileo de la Encarnación y del Nacimiento del Señor, que nos ha ayudado a evocar durante todo el año 2000 el gran acontecimiento de la venida del Hijo de Dios en nuestra condición humana, parece que hace innecesario el tiempo de Adviento, definido precisamente por la preparación de la Navidad. ¿No es verdad que, gracias al Jubileo, el misterio de la manifestación de Cristo ha impregnado de alegría y de esperanza todo el año? Y sin embargo el Adviento vuelve con su invitación a tomar conciencia del tiempo en que nos toca vivir y a levantar la mirada para otear en el horizonte los signos de la última venida de Cristo.
Porque el Adviento habla en realidad de dos venidas de Cristo: la primera tuvo lugar hace dos mil años en Belén, cuando el Hijo de Dios se hizo hombre y nació de la Virgen María; la segunda al final de la historia, cuando “venga para juzgar a los vivos y a los muertos” (Credo). El tiempo de Adviento, íntimamente unido al de Navidad-Epifanía es inexplicable sin esta referencia a la segunda venida de Cristo en la gloria de la resurrección.  En este sentido la primera venida representa el momento de la humillación en nuestra condición mortal (cf. Fl 2,6-8; etc.). La segunda venida significa en cambio la manifestación plena y el reconocimiento universal de la gloria del  Señor resucitado y exaltado a la derecha del Padre (cf. Fl 2,9-11; etc.). El Adviento, al unir ambas venidas, proclama su recíproca relación y ampara la inescindible unidad entre la encarnación del Hijo de Dios y la última manifestación a la humanidad. En este sentido la segunda venida de Cristo es el último tramo del proceso iniciado en la Navidad.
 Tomemos conciencia, por tanto, de que el Adviento de este año está marcado en nuestro país por la amenaza terrorista, la violencia doméstica, el descontento social ante la subida de los precios, el aumento de la xenofobia, el disimulado nuevo ataque contra la vida que supone la autorización de la venta de la “píldora del día siguiente”, la marginación creciente de la enseñanza religiosa, etc. Todas estas cosas son señales que nos interpelan y nos deben hacer escuchar este aviso de san Pablo: “Daos cuenta del momento en que vivís; ya es hora de despertaros del sueño, porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. La noche está avanzada, el día se echa encima” (Rm 13,11-12).
Se trata por tanto de vivir de otra manera, poniendo la esperanza no en los bienes de este mundo sino en el Señor que viene y nos ofrece una salvación más sólida y duradera, más completa y profunda. En estos tiempos recios de dificultades y de luchas, a la vez que invocamos: “¡Ojalá rasgases el cielo y bajases, derritiendo los montes con tu presencia!” (Is 64,1), procuremos actuar con la coherencia y la responsabilidad propias de los discípulos de Jesús. Con mi saludo y bendición.
 
 

Adviento Primer Domingo 
3 de diciembre 

Lc 21,25-28.34-36; 
Jr 33,14-16; 1 
Ts 3,12-4,2


 Comenzamos el Adviento, tiempo de preparación a la Navidad. Una preparación que nos hace caer en la cuenta, que la vida del cristiano, siempre es expectante, atenta a lo que Dios nos va comunicando a través de tantos sucesos de la vida diaria.
Nuestra vivencia cristiana se reduce a la nada, si no nos acompaña una confiada esperanza en el Dios de Jesucristo, que nos promete una vida libre y feliz. Lucas nos comenta que cuando la vida se pone más difícil, cuando nada parece tener  solución es cuando Dios está más cerca de nosotros.
Pero, como siempre, las cosas de Dios requieren de nuestra participación; y hemos de alzarnos y levantar la cabeza; si nos replegamos sobre nuestras amarguras y nuestros problemas no veremos a Dios por muy cerca que esté.
Al encaminarnos hacia la Navidad, que quiere llenarnos de esperanza, llenar nuestros vacios y reanimar nuestras rutinas, hemos de mantener la llama que mantiene vive la Fe en el Dios que quiere cumplir todas sus promesas.
 
 
 

"El futuro depende de ustedes"
REBECA JEREZ

El Sr. Nuncio Apostólico Mons. Manuel Monteiro de Castro, como informábamos en los anteriores números de "Comunidad" visitó Ciudad Rodrigo los días 15 y 16 del pasado mes con motivo del Congreso de Historia, organizado por la Diócesis . Inauguró también las instalaciones de la nueva parroquia de "El Salvador". Mons. Manuel Monteiro se mostró cercano a los feligreses, a los que envió un mensaje de esperanza en el futuro basado en el esfuerzo común. Estas fueron sus declaraciones para nuestra publicación:
 

P-¿Qué siente al inaugurar un nuevo centro parroquial?
R-"Pues, como he dicho durante el acto inaugural, los dos sentimientos que he tenido, muy fuertes en mi espíritu, han sido el sentimiento de alegría y el de felicitación. Alegría al ver una iniciativa como esta en una localidad relativamente pequeña, por tanto significa un esfuerzo grande por parte de la gente y, después, lo que se radica en su subconsciente de valores religiosos. Porque si no tuvieran esos valores, no hubieran iniciado una obra de este tipo. Esto es el inicio. Dentro de unos años, un par de años, vamos a tener una iglesia. Siento, por tanto, que va todo hacia la formación del hombre, la formación de la juventud para prepararles para la vida. Por todo ello sentimientos de alegría. 
Y, también, sentimientos de felicitación, porque la obra que han hecho significa un esfuerzo grande de las personas que están trabajando para llevarla hacia delante. También, porque veo que la gente se preocupa por el futuro de sus hijos y de su formación. Más importante que todo, lo mismo que la instrucción, que los títulos universitarios, es la formación. Si tenemos formación, no importa a que lugar del mundo vayamos, siempre nos defenderemos. Pero si no la tenemos, aunque tengamos muchos otros medios y títulos académicos, muchas veces nos sentiremos perdidos en el medio del mundo porque no le encontraremos sentido a la vida. El sentido a la vida se consigue con la formación espiritual que después nos ayuda enormemente en los momentos difíciles, que todos tenemos. 

P-La Diócesis de Ciudad Rodrigo celebra, este año, el 50 aniversario de su normalización episcopal. ¿Cómo ve el futuro de una pequeña diócesis como esta?
R-"El futuro depende de ustedes. Ustedes dicen que son pequeños pero pueden crecer y hacerse grandes. Por tanto, hay necesidad de un espíritu de creatividad, de iniciativa. Esta zona; antes o después, yo creo que dentro de muy pocos años, se va a ver beneficiada con una autopista que la conecte con toda Europa, desde el Atlántico hasta los montes Urales. Va a ser uno de los modos que va a facilitar el desarrollo. Quizá también  crear pequeñas o medianas empresas para que la gente de aquí no salga sino que se quede.

P-¿Cómo valora los actos organizados en España para el Jubileo 2000?
R-"Este jubileo ha traído un gran bien a la Iglesia Católica y al Mundo. El Santo Padre ha despertado la conciencia de la Humanidad de hoy, para que el hombre no se encierre en sí mismo, para que no sea egoísta sino para que se abra y que todos juntos podamos construir un Mundo mejor".

P-Por último, un mensaje para los diocesanos de Ciudad Rodrigo.
R-"Mis mejores deseos de bien, que acompaño con oración, para que sean cada vez mejores, cada vez más felices y para que se encuentren bien en Ciudad Rodrigo".


 

Laicos: rostros de la Iglesia del Tercer Milenio
Mesa redonda en el Congreso mundial 
del laicado católico

ROMA, ZENIT.

- ¿Cuáles son los desafíos del compromiso de los católicos en la vida pública? A esta pregunta respondieron el sábado 25 de noviembre laicos de todos los rincones de la tierra en la mesa redonda de la jornada inaugural del Congreso mundial del laicado católico, que concluyó el jueves día 30
En representación de Europa, intervino el antiguo primer ministro de Polonia, Tadeusz Mazowiecki, para hacer un balance de los conflictos que han lacerado el viejo continente en el siglo XX. Un siglo que termina con el proceso de «reconstrucción» de la Unión Europea y, que en este momento, afronta el debate de la ampliación hacia el Este. “Según la descripción del Papa --dijo Mazowiecki-- Europa debe respirarcon sus dos pulmones: el occidental y el oriental. Esto tiene un significado inmenso,, ya sea para su crecimiento espiritual, ya sea para la estabilidad de la paz y de la dmocracia».
En este proceso de integración, «dominado por el punto de vista económico», el ex primer ministro polaco presentó como propuesta del compromiso de los católicos «el personalismo cristiano», centrado en ladignidad de la persona, como «punto de referencia para la visión democrática del desarrollo». 
Con Juan Pablo II, Mazowiecki propone para esta Europa, en el ajedrez de un mundo gloablizado, la estrategia de la solidaridad en tres dimensiones: «solidaridad en el interior de la sociedad de los diferentes países europeos, solidaridad en el proceso de integración e incorporación de ambas partes de Europa y, por último, solidaridad con los demás continentes y toda la familia humana».
Asia estaba representada en la mesa redonda por Thomas Han, profesor de Economía de la Universidad de Seúl, y miembro del Consejo Pontificio para los Laicos. En su intervención, hizo un profundo análisis de la situación asiática en trepidante evolución. A nivel religioso, denunció la falta de la libertad religiosa en muchos países del continente y el fundamentalismo religioso que ha degenerado en los últimos años en persecuciones contra los cristianos. 
A nivel económico, puso de manifiesto el gran contraste que existe entre subdesarrollo y «superdesarrollo», que genera también grandes diferencias sociales, pobreza e injusticia. Según los últimos datos del Banco Mundial, el 73% de los mil trescientos millones de personas que viven con menos de un dólar al día se encuentra en Asia. 
A nivel social, el continente está descubriendo el «asian way of life»,particularmente los jóvenes, la mitad de la población, que redescubren sus propias raíces. «Hoy emerge una conciencia colectiva de ser asiático», aseguró Han.
¿Qué tipo de testimonio se espera Asia de los católicos? El profesor no tiene dudas: la evangelización a través del diálogo. Un diálogo que se articula a tres niveles. Diálogo con las culturas, que pasa por la inculturación, para que la Iglesia no sea percibida como extranjera en tierra asiática. 
En segundo lugar, tiene que haber un diálogo con las religiones --«devida y de corazón»--, teniendo siempre presente que «el diálogo interreligioso forma parte de la misión de evangelizacióón de la Iglesia».
Y, por último, un diálogo con la gente, particularmente con los últimos, los pobres, que sufren las consecuencias de «estructuras de pecado».Un diálogo que se hace vida, por tanto, con la solidaridad.
«La voz de África resonó gracias al análisis de la situación realizado por Agnés Adjaho, de Benin, ex presidente internacional del Movimiento de los Niños, miembro del Consejo Pontificio para los Laicos. Adjaho, que no pudo leer personalmente el discurso --lo hizo por ella la congoleña Jeanne Diockh, miembro del Comité Ejecutivo de las Organizaciones Femeninas Católicas  tras analizar la situación del continente «desconocido», consideró que el testimonio de los laicos en África consiste en «obrar en la verdad de Cristo». Lo que significa desmarcarse «de la venganza que gobierna las relaciones, la vida política, la economía y la vida familiar». Significa estar «en la vanguardia a favor de la trasparencia en la vidapolítica, de la honestidad en la economía, del respeto de la familia, de la salvaguardia de la paz a todos los niveles».
«Los cristianos tienen que superar un cierto pudor y afirmar su presencia a través de su acción y de su identidad específica», añadió Agnés Adjaho, pues en un continente en el que los potentes muestran de manera exhibicionista su riqueza a los pobres, «los cristianos están más capacitados que ningún otro para participar en el "renacimiento de África"».
 
 
 

NUESTRAS PARROQUIAS: CASTILLEJO DE AZABA
Gente sencilla y colaboradora
REBECA JEREZ

Cuentan que el nombre de Castillejo proviene de que, antiguamente, debió existir un castillo o mirador en esta ubicación. Dicen que este pueblo, situado en la ribera derecha del Azaba, tuvo un castillete construido durante la época árabe y del cual, a principio de siglo, solo quedaban algunas ruinas. Castillejo de Azaba está situado entre Ituero y Fuenteguinaldo, cercano a Puebla de Azaba. Para llegar a Castillejo, hay que tomar la carretera de Alberguería, desde Ciudad Rodrigo.
El párroco de Castillejo de Azaba es Alfonso Vegas Ramajo desde 1990. Este sacerdote explica que "aunque el pueblo es pequeño ha tenido su historia" por su localización cercana a Portugal. El párroco también comenta que todos sus feligreses son gente muy participativa y colaboradora. 
Castillejo de Azaba cuenta con unos 50 habitantes aproximadamente. Alfonso Vegas celebra misa, en este lugar, todos los domingos a la una de la tarde. No hay niños en edad escolar, de modo que no se imparte catequesis dirigida a los más pequeños. Sin embargo, las catequesis pueden reanudarse en poco tiempo ya que, en Castillejo de Azaba, viven dos niños de edades comprendidas entre uno y dos años. Los feligreses se preocupan por la iglesia, la mantienen siempre limpia y colaboran en todo aquello que les propone el párroco. Los jóvenes sobre todo se unen y participan con motivo de las fiestas.
Santa Catalina de Alejandría
La iglesia de Castillejo de Azaba se encuentra en buenas condiciones, en opinión del párroco. En su interior se encuentran varias imágenes, entre ellas una antigua de Santa Catalina de Alejandría. Esta Santa es titular de la parroquia y su fiesta se celebró el pasado 25 de noviembre. Con motivo de su onomástica, hubo misa, ofertorio y rosca. También, se celebra por todo lo alto la festividad de San Pedro, el 29 de junio. Además, se venera a la Virgen de Fátima, pero su celebración que se ha trasladado al verano, cuando los hijos de esta tierra que son emigrantes regresan a pasar sus vacaciones. 
 Esta parroquia pertenece al arciprestazgo e Fuenteguinaldo y cuenta con un poblado, el Prado de San Pedro.
 
 
 
 

NUESTRA GENTE
"La Iglesia somos todos"
GABY

"Algo nuevo está brotando, no lo notáis" Estas palabras de Isaías siguen haciéndose realidad cada día. Sólo hay que abrir los ojos y descubrirlo. En Ciudad Rodrigo una comunidad entera está comenzando a gestarse. Lleva por nombre "El Salvador". Aurora Martín Rubio (45 años, casada y con tres hijos) es una de esas "piedras vivas" que la construyen.

P: ¿Cómo está echándose a andar la nueva parroquia?
R: Bien, hay bastante gente que estamos en ella, participando en reuniones y colaborando.

P: La pregunta que se hace mucha gente en Ciudad Rodrigo: ¿puede haber parroquia sin templo?
R: Sí, pues la Iglesia somos todos. Una parroquia la hacen sobre todo las personas, aunque es verdad que es importante tener un lugar para vivir y expresar nuestra fe.

P: ¿Ves ilusionada a la gente?
R: Sí, se demostró sobre todo en las misiones que tuvimos hace poco; la gente colaboró mucho.

P: ¿Y las dificultades?, porque también las habrá, ¿no?
R. La gente hoy en día pasa mucho de todo esto, sobre todo la gente joven. Cada vez más, 

P: En tu casa se reúne un grupo de formación de adultos, cuéntanos la experiencia.
R: Surgieron a raíz de las misiones. Se expone un tema y se habla y opina a raíz de él. Todo iluminado por la Palabra. Además de formarnos sirve para entablar contacto y tener confianza entre los vecinos,.
 
 

CONOCE A...

Carmelitas de la Caridad de Vedruna

El 26 de Febrero de 1826, junto a nueve compañeras, fundaba en Vic (Barcelona), en su casa del Manso Escorial, el Instituto de hermanas carmelitas de la caridad Santa Joaquina de Vedruna fue una mujer que recorrió con una carga de humanidad y siempre de cara a Dios los estados de su vida: soltera, casada, madre de nueve hijos, viuda a los 33 años y finalmente fundadora. En esos años percibe tanta necesida de presencia y de servicio evangélicos en la realidad que vive que llegó a decir: “Quisiera remediar las necesidades de todos los pueblos...” Por eso las primeras hermanas entraron  muy pronto como personal sanitario y asistencial en los hospitales y casas de caridad y  fueron las PRIMERAS MAESTRAS RURALES RELIGIOSAS con que contó la Iglesia española.
A lo largto de los años, la familia VEDRUNA va dando espacio al ansia misionera de su fundadora. Hoy son casi 3.000 hermanas que viven y trabajan en 18 países del mundo. Sus obras siempre orientadas a la educación en la fe y al servicio de la salud, han ampliado sus formas de expresión en un intento de respuesta evangelizadora a las necesidades de los pueblos marginados, de las comunidades parroquiales, en los barrios, en una actividad apostólica en constante proceso de búsqueda.
Es un DON que el Espíritu dio a la Iglesia a través de la MADRE VEDRUNA. Nos definimos como una presencia singnificativa de la Iglesia al servicio de la educación cristiana y al servicio de los pobres y  especialmente de la mujer en los pueblos donde estamos. Queremos que en todos nuestros proyectos de vida y misión esté siempre presente nuestro sentido eclesial, vivir en el corazón de la Iglesia diocesana donde estemos insertas. Nuestra presencia en la Diócesis, desde las parroquias, quiere aportar y apoyar  un camino de comunión y de participación eclesial y dar prioridad al acompañamiento de laicos. Este DON nos compromete a mantener los ojos abiertos a la realidad viva que nos encontramos para dar respuestas a las necesidades de los hombres y mujeres de la tierra donde vivimos.
Hacer del mensaje y obrar de Jesús constante punto de referencia.
-Vivir con sencillez y alegría nuestra inserción entre la gente para ser unos más.
-Orar la palabra hasta que se convierta en nuestra palabra.
-Orar la vida y la misión descubriendo la presencia de Dios en todo.
Desde la libertad, ser sencilas y austeras, queriendo vivir en pueblos pobres.
-Nos empeñamos en defender la justicia, siendo solidadrias con los intereses de los pobres.
- Queremos ser MUJERES DE FE, MUJERES DE ESPERANZA Y MUJERES DE PAZ.
Nuestra andadura en esta Iglesia Diocesana comenzó el 9 de septiembre de 1980. Vinimos como respuesta a la llamada de la Congregación a tomar caminos de inserción en el mundo rural y pobre. A través de D.Marcelino Legido conectamos con José Manuel Vidriales y se eligió como lugar de nuestra fundación la zona del Rebollar. Nos instalamos en la Casa Parroquial de Peñaparda. Actualmente residimos cuatro hermanas, dos en Martiago (Pilar y María) y dos en Robleda (Isabel y Luisa). Compartimos la misión con Nico, José Juan y José Manuel.