Número 43 
SUPLEMENTO DEL BOLETÍN OFICIAL
DEL OBISPADO DE CIUDAD RODRIGO

 
 
Unidos por el martirio

María Nieves será la primera santa de nuestra Diócesis reconocida oficialmente
Martirio, proviene del griego y significa testimonio. La vida y la muerte de los mártires son testimonios de amor a Cristo y entrega a los hermanos, por  eso la Iglesia hace memoria de ellos. El 20 de enero celebraremos a San Sebastián, el patrono principal de la capital civitatense así como de otras comunidades parroquiales. Y a partir del 11 de marzo, fecha de su beatificación, Ciudad Rodrigo venerará a la primera beata, declarada oficialmente, hija de nuestra Iglesia: María Nieves Crespo López. Esta Carmelita de la Caridad nació a este mundo en nuestra ciudad el 17 de septiembre de 1897 y nació a la vida nueva por el Bautismo también en nuestra ciudad a los ocho días en la desaparecida parroquia castrense de San Andrés (que no tiene nada  que ver con la actual del mismo título extramuros), cuya sede era la Iglesia de Cerralbo. Recibió el sacramento de la confirmación de manos de Mons. José Mazarrasa, administrador apostólico, el 22 de septiembre de 1898.
Fue martirizada el 19 de agosto de 1936.
Son muy reducidos los vínculos que unen a María Nieves con nuestra Iglesia particular pero muy importantes porque aquí nació a la fe, recibió la Iniciación Cristiana y fue introducida en la gran familia de los hijos de Dios.

Cursillo para profesores cristianos

Con el sugestivo título de “Pedagogía de Dios, pedagogía  de la experiencia” se llevará a cabo los días 26 y 27 en las aulas del  Centro de Profesores y Recursos de Ciudad Rodrigo un cursillo destinado a profesores cristianos.
En él se presentarán temas vitales de la fe como Jesucristo, La Biblia, la Iglesia y la Vida Cristiana, mostrando los diversos elementos que contienen para una mejor comprensión de los mismos.
Se quiere ayudar  con ello al profesor de religión a que pueda ir completando el mapa de los contenidos de la fe cristiana.
La Vicaría de Enseñanza y Catequesis, que es quien convoca este cursillo,  justifica este proyecto porque está convencida  de la necesidad de actualizar los caminos que presentan la Buena Noticia.

Carta del Obispo
La puerta santa sigue abierta

  Queridos diocesanos:

 El día uno de enero estrenábamos día del mes, semana -era lunes-, año -el 2.001-, siglo -el XXI- y milenio -el tercer milenio de la era cristiana-. Todo en una sola jornada. ?Tantas novedades para vivir durante unas horas el ensueño de que se nos ofrecía una carta en blanco! Después, la realidad de cada día se ha encargado de apearnos de la ilusión y de la fantasía. No existe por tanto un instante mágico que nos libere de lo prosaico de nuestra existencia. Ni siquiera en la presunta noche mágica del 31 de diciembre. La novedad apenas ha durado lo que tardamos en sustituir el viejo calendario y en desearnos felicidad y paz. Pero necesitábamos atravesar el umbral imaginario que separa un año de otro, un tiempo de otro, y volver a empezar despojándonos de todo lo que es viejo y caduco.
Durante todo el año 2.000, año jubilar conmemorativo del bimilenario del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, los cristianos hemos tenido también la oportunidad de atravesar otro umbral, aún más significativo, el que separa la pobreza y las dificultades que aparecen en nuestra vida de la bondad y de la misericordia de Dios Padre. Los fieles cristianos que se han acercado durante el Jubileo a la puerta santa de la Basílica Vaticana, abierta por el Papa Juan Pablo II en la noche del 24 de diciembre de 1.999 y cerrada el pasado día 6 de enero, como todos hemos podido ver a través de la televisión, lo mismo que los que han venido en peregrinación a las catedrales de todo el mundo, traían cada uno su historia personal, llena de alegrías y de esperanzas, de ansias y de dolores. Todos pretendían más o menos conscientemente, encontrarse con Jesucristo y ser acogidos en los brazos amorosos de Dios, obteniendo el perdón de los pecados y experimentando la certeza de la reconciliación plena con Dios. En esto consistía básicamente la indulgencia jubilar.
El gesto de atravesar la puerta santa o de acceder a la catedral era expresión de una voluntad de conversión y de cambio de vida, que se verificaba en los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía y en una obra de misericordia o de solidaridad cristiana.
Este umbral no era imaginario o, como se dice ahora, virtual, sino real y efectivo, en la medida en que lo cruzábamos movidos por la fe y por un sincero deseo de retorno a la casa paterna y de cambio de conducta. Por eso aunque se ha cerrado el símbolo, o sea, la puerta santa, sin embargo permanece siempre abierto el acceso a la misericordia y al amor de Dios. Lo ha afirmado expresamente el Papa Juan Pablo II al clausurar el Gran Jubileo. He aquí sus palabras: "El símbolo de la Puerta Santa se cierra a nuestras espaldas, pero para dejar abierta más que nunca la puerta viva que es Cristo" (Carta Apostólica "Novo Millenio Ineunte", n. 59).
Nuestra Catedral ha sido también meta de numerosas peregrinaciones diocesanas, por arciprestazgos y parroquias y por grupos particulares de fieles. Durante todo el año 2.000 han sido, gracias a Dios, muy numerosos los que se han acercado a los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía. El Jubileo ha sido una hermosa experiencia que no podemos desaprovechar. De ella hemos de extraer no pocas lecciones. 
Con mi saludo y bendición.
 

 SEGUNDO DOMINGO
TIEMPO ORDINARIO 14 DE ENERO 
Is. 62,1-5 Sal 95 1Cor 12,4-11 Jn2,1-12

Pasada la Navidad, el tiempo ordinario lo estrenamos con una clara y concisa  sugerencia de Maria: “Haced lo que Él os diga”.  Aquella exhortación que hizo a los sirvientes de la boda, sigue siendo la tarea de los cristianos de todos los tiempos. Es el inmenso Don  de sentirnos guiados por el Señor de la historia: Jesucristo. 
Pero el protagonista de este retazo del Evangelio, y de todo en la vida, no es María, sino JESUCRISTO.
Jesús está dispuesto siempre a ayudar a todas las personas en todas sus necesidades, pero deja que sintamos la necesidad de pedírselo  como hizo María. 
Jesús nunca hace lo que podamos hacer las personas, sino que cuando nuestras fuerzas no dan más de si, ahí aparece la inagotable abundancia del Reino de Dios, que quiere siempre  lo mejor para todos los hombres y mujeres. 
En nuestro camino de cristianos hemos de tener en cuenta que Dios sin necesitar para nada nuestra participación, siempre quiere que le acompañemos en la construcción del Reino. Por eso Dios nos ha capacitado para construir el Reino, dotándonos de la gran diversidad de dones. Cada persona tenemos unos dones concretos para construir entre todos, y guiados por el Espíritu, el Reino de Dios.
 

El Jubileo se despide con un nuevo sacerdote

Rebeca Jerez
 La ordenación de un nuevo presbítero en la Diócesis, Víctor Manuel Sevillano Vicente, fue el punto y final del Gran Jubileo 2000. La ordenación y acto de clausura del año jubilar tuvo lugar en la Catedral el pasado 5 de Enero. El obispo Julián López calificó el pasado año como "un verdadero itinerario de reiniciación cristiana". Además, en la homilía, animó al nuevo sacerdote a ser un auténtico signo de amor.
La clausura comenzó con una procesión de clero y fieles desde la capilla del Seminario a la Catedral. Procesión que entró por el Pórtico del Perdón. La mayor parte de los sacerdotes de la Diócesis estuvieron presentes en la ordenación. Un acto al que también acudieron los rectores de los seminarios de Ciudad Rodrigo y Ávila,  religiosos, laicos, familiares, amigos, fieles de la parroquia de Águeda del Caudillo lugar de procedencia del nuevo sacerdote, y del arciprestazgo de Barruecopardo, donde ejercerá su misión pastoral.
 liturgia de ordenación
Después de la liturgia de la palabra, comenzó la liturgia de ordenación. Tras la llamada del elegido, el obispo Julián López realizó la homilía. En ella, explicó que se trataba de clausurar un periodo doblemente jubilar, por un lado por el final de un año de Jubileo, "un canto de alabanza a la Santísima Trinidad", donde "hemos vuelto a las fuentes de la vida cristiana". Por otro lado, también finalizaba la celebración del cincuenta aniversario de la normalización de la Diócesis, acontecimiento que también ha permitido celebrar a Jesús como Salvador. Por tanto, según explicó el obispo, se trataba de agradecer y reconocer "que nos sentimos más fortalecidos y esperanzados para entrar en una nueva etapa". En segundo lugar, Mons. Julián López se refirió al mensaje del Evangelio: "Permaneced en mi amor", como mensaje esencial de Jesús, que todos debemos tener en cuenta para superar dificultades externas e internas. En concreto, se refirió a los sacerdotes como signos vivos del amor de Cristo. Por último, se dirigió al nuevo presbítero y le dijo: "Hoy eres llamado a vivir e imitar día a día la Caridad pastoral". Le invitó  a tener cercanía con los fieles, permaneciendo atento a sus necesidades y tratando de ser modelo para ellos.
 A continuación , se siguieron otros pasos de la liturgia de la ordenación: promesa del elegido, letanías, imposición de las manos, plegaria de ordenación, unción y entrega del pan y del vino, revestimiento con la casulla, beso de la paz y recibimiento en el orden de los presbíteros.
Acción de gracias
 Después de la liturgia eucarística, se realizó una acción de gracias, donde el obispo dio las gracias en nombre de toda la comunidad por el año jubilar, por el presbiterio diocesano, por los dos nuevos sacerdotes ordenados en el transcurso de este año: Gabriel Ángel y Víctor Manuel, por los diáconos, religiosos y laicos comprometidos y en definitiva por todos los miembros del pueblo de Dios que han acogido con esperanza el Jubileo. 
 La fiesta continuó después con un convite al que estuvieron invitados todos los presentes. 
 

Juan Pablo II plantea los desafíos del cristianismo en el nuevo milenio

CIUDAD DEL VATICANO, ZENIT.-
 La nueva evangelización, la unidad de los cristianos, la profundización del diálogo interreligioso, la defensa de la familia y el medio ambiente, así como la orientación ética de la biotecnología, son algunos de los grandes desafíos que esperan a los cristianos en el tercer milenio. 
Lo afirma Juan Pablo II en la Carta Apostólica "Novo Millennio Ineunte" (El nuevo milenio que se abre), firmada, en un gesto sin precedentes, en la plaza de San Pedro del Vaticano, ante los más de cien mil peregrinos que fueron testigos del cierre de la puerta santa, ceremonia con la que ha concluido el gran Jubileo del año 2000. 
Con esta carta apostólica, que ya en su título hace referencia a la "Tertio Millennio Adveniente" (1994), con la preparó el gran Jubileo del año 2000, el obispo de Roma pretende profundizar en la experiencia de estos 379 días de "gracia" que han convocado a la Iglesia a "ir mar adentro", según la orden que Jesús dio a Pedro, afrontando los desafíos del mundo. 
BALANCE DEL JUBILEO
En el primer capítulo --"El encuentro con Cristo, herencia del Gran Jubileo"--, Juan Pablo II repasa los principales acontecimientos del año jubilar, no tanto para hacer un balance, sino más bien para elevar un himno de alabanza y "descifrar", al mismo tiempo, los mensajes que el Espíritu de Dios ha enviado a la Iglesia a lo largo de este año de gracia. 
De este modo, menciona algunos momentos significativos: desde el gran exordio ecuménico en la Basílica de San Pablo al intenso acto de "purificación de la memoria"; desde la peregrinación a Tierra Santa a los numerosos jubileo con las más diversas categorías de personas (niños, jóvenes, familias, discapacitados, gente del mundo del espectáculo...). 
En el segundo capítulo --"Un rostro para contemplar"-- el sucesor de Pedro deja espacio a la contemplación. Antes de mirar hacia el futuro en términos inmediatamente operativos, invita a la Iglesia a profundizar en la contemplación del misterio de Cristo. 
Este apartado,  se detiene en un primer momento a trazar el perfil histórico de Jesús, subrayando la veracidad y credibilidad de los documentos evangélicos, para sumergirse, a continuación, en la contemplación del rostro de Cristo, en la profundidad de su misterio divino-humano, que tras vivir el drama de la cruz, queda plasmado en el esplendor de la resurrección. 
Los dos últimos capítulos afrontan directamente el programa que espera a los cristianos en el tercer milenio. El tercero -- "Caminar desde Cristo"-- insiste en la necesidad de orientar la pastoral cristiana hacia una experiencia de fe sólida, que haga florecer la santidad. El Papa exige plantearse ideales elevados y no contentarse con una religiosidad mediocre. La "nueva evangelización" --tantas veces invocada en estos años-- sigue siendo después del Jubileo más urgente que nunca. 
DESAFÍOS PARA EL FUTURO
El cuarto y último capítulo --"Testigos del amor"-- afronta el desafío del testimonio cristiano en los albores del tercer milenio. Un testimonio, que no será creíble, si los católicos no están unidos, en "comunión", y si no caminan siguiendo la senda del ecumenismo hacia la plena unidad de los cristianos de las diferentes confesiones de la que la Iglesia goza ya misteriosamente en Cristo. 
"¿Podemos quedar al margen ante las perspectivas de un desequilibrio ecológico, que hace inhabitables y enemigas del hombre vastas áreas del planeta? --se pregunta el pontífice en la carta-- ¿O ante los problemas de la paz, amenazada a menudo con la pesadilla de guerras catastróficas? ¿O frente al vilipendio de los derechos humanos fundamentales de tantas personas, especialmente de los niños?". 
Y añade: "Se debe prestar especial atención a algunos aspectos de la radicalidad evangélica que a menudo son menos comprendidos, hasta el punto de hacer impopular la intervención de la Iglesia, pero que no pueden por ello desaparecer de la agenda eclesial de la caridad". 
RESPETO A LA VIDA
"Me refiero al deber de comprometerse en la defensa del respeto a la vida de cada ser humano desde la concepción hasta su ocaso natural --explica con gran sinceridad--. Del mismo modo, el servicio al hombre nos obliga a proclamar, oportuna e importunamente, que cuantos se valen de las nuevas potencialidades de la ciencia, especialmente en el terreno de las biotecnologías, nunca han de ignorar las exigencias fundamentales de la ética, apelando tal vez a una discutible solidaridad que acaba por discriminar entre vida y vida, con el desprecio de la dignidad propia de cada ser humano". 
Para que el "testimonio cristiano" sea escuchado en el mundo, el Papa insiste en que "no se trata de imponer a los no creyentes una perspectiva de fe". 
"La caridad se convertirá entonces necesariamente en servicio a la cultura, a la política, a la economía, a la familia, para que en todas partes se respeten los principios fundamentales, de los que depende el destino del ser humano y el futuro de la civilización". Se trata, por tanto, de un desafío que el obispo de Roma confía especialmente a los laicos, sumergidos en el mundo. Un reto que se podrá alcanzar si no se cede a "la tentación de reducir las comunidades cristianas a agencias sociales". 
En este sentido, los cristianos cuentan en su testimonio con la ayuda que ofrece el diálogo interreligioso: sin quitar nada al anuncio cristiano, el diálogo es una directriz importante para el crecimiento de todos en la búsqueda de la verdad y en la promoción de la paz, explica la carta. 
La Carta concluye afirmando que aunque la Puerta Santa se cierre, queda abierta más que nunca la "puerta viva" que es Cristo y que la Iglesia después de este año jubilar no vuelve a lo anodino, sino que le espera un nuevo impulso apostólico. 
 

Nuestras parroquias: Castraz

Tierra de agua
 

Rebeca Jerez
 Castraz de Yeltes, Castraz es una pequeña localidad situada en el arciprestazgo de La Fuente de San Esteban, muy cerca de Sancti Spíritus y de Alba de Yeltes. A ella se accede por un desvío que hay en la N-620, antes de pasar Martín de Yeltes. Si por algo se distingue esta zona es por el agua, ya en el siglo XIX, Madoz indicaba que: "el terreno en su mayor parte es llano, bastante poblado de roble y encina, y muy abundante en aguas; en él se encuentra una fuente copiosísima, que unida a otras más inferiores, forma el río que no tienen nombre y se reúne al Yeltes, con el cual fertilizan los linos y prados en los veranos secos". Unos años después, Casiano Sánchez Aires indicaba en 1904 que Castraz era abastecido de agua potable por "una fuente llamada de los Enamorados, porque es tradición que un día pasando por allí sin conocer el peligro dos novios montados en una mula se hundieron hasta la cabeza, (...). Hay también una fuente que dicen la Carnicera, de agua muy fresca en el verano y templada en el invierno, de la cual se forma un arroyo que atraviesa el lugar, con el nombre de río Chico o Yeltecillos".
Desde 1998, el párroco de Castraz es el sacerdote Juan José Román Benito, que también se encarga de la parroquia de Martín de Yeltes. Además, a la parroquia de Castraz, pertenecen los poblados de Pedraza y Sepúlveda.  En la actualidad, Castraz cuenta con 41 feligreses, en su mayor parte personas mayores. Hay dos niños de seis años, que comenzarán a prepararse para su Primera Comunión dentro de un tiempo. La misa se celebra todos los domingos a las 10 y cuarto de la mañana. También, hay misa en días de diario cuando así es requerido por las necesidades de los feligreses. 
 San Juan Bautista
 La iglesia parroquial de Castraz está dedicada a San Juan Bautista. Antiguamente, había dos o tres días de fiesta, con motivo de la onomástica del santo patrón. Hoy día, además de la misa y procesión, se prepara una comida en el que participan todos los vecinos. El templo se encuentra en buen estado, aunque con motivo de las últimas lluvias se han descubierto varias goteras. Y es que Castraz de Yeltes vuelve a ser tierra de agua especialmente en este periodo de lluvias, que toda la comarca está viviendo de una forma muy intensa.  
 

Nuestra gente

"Desbordando de gozo por el don recibido"
GABI
Víctor Manuel Sevillano Vicente es estos días el rostro de la felicidad,  (también de la sencillez y bondad). Y es que es tan grande el don que ha recibido que no le cabe en el cuerpo ni en el alma. En sus propias palabras, este año, cuando se despertó el día 6 “no tenía los regalos a los pies de mi cama sino que tenía  EL REGALO dentro de mí”. El Jubileo en nuestra Diócesis se despidió con este nuevo presbítero, nacido en Águeda del Caudillo, hace  31 años. Hemos conversado con él.

P: ¿Cómo estás viviendo estos días primeros de tu ministerio?
R: Desbordando de gozo por el don recibido.

P: ¿Qué es lo que más te impresionó de la celebración de la ordenación?
R: La imposición de manos por lo que ella significa: el Espíritu que me llamó el 28 de mayo en la confirmación de mi prima Elsa volvió esta vez a descender sobre mí configurándome con Cristo sacerdote.

P: ¿Cómo sueñas tu ministerio?
R: Como un pastor que quiera entrañablemente a sus ovejas a ejemplo de Cristo Buen Pastor.

P: ¿Por qué has querido ordenarte dentro del Jubileo y en la Epifanía?
R: En el Jubileo por el significado de este año como año de gracia del Señor y dentro de la Navidad porque fue una idea que siempre acaricié por lo que significa el misterio de un Dios hecho hombre.

P: ¿Tienes ya destino?
R: Sí: Saucelle y Mieza. He sido enviado al lugar con el que soñé cuando hace tres años pisé Saucelle por primera vez. También la primera vez que visité Mieza me sentí deslumbrado por su belleza.
 

Balance del Jubileo (I)

Julián López Martín
Nuestra Iglesia Civitatense cierra hoy un año de gracia doblemente jubilar. En comunión con toda la Iglesia universal hemos vivido una hermosa experiencia desde que en 1.995 iniciamos la preparación del Jubileo que había de conducirnos hasta las puertas del nuevo milenio. Incorporando esta preparación a los objetivos diocesanos de pastoral, hemos recorrido un camino a la vez evangelizador y catequético, espiritual y sacramental, comunitario y social que ha culminado en las celebraciones del Bimilenario de Jesucristo, "el mismo ayer, hoy y por los siglos" (Hb. 13,8).
Siguiendo las orientaciones de la Carta Apostólica Tertio Millennio Adveniente hemos vuelto, como hijos de Dios y como comunidad eclesial, a las fuentes de la vida cristiana, es decir, a la Palabra de Dios y a los sacramentos de la Iniciación: el Bautismo, la Confirmación, la Penitencia y la Eucaristía, los signos de salvación en los que nace y crece continuamente la Iglesia. La preparación y la celebración del Jubileo ha sido un verdadero itinerario de reiniciación cristiana, en el que nos hemos acercado al Señor nuestro Jesucristo, al Espíritu Santo y al Padre, para que el Año jubilar fuese un canto de alabanza y de adoración a la Santísima Trinidad, Dios Altísimo (cf. Bula Incarnationis Mysterium, n. 3).
Y junto a este Gran Jubileo de la Iglesia universal, el otro jubileo menor y particular de nuestra Iglesia que ha querido encontrarse "con renovada fidelidad y profunda comunión en las orillas de este gran río: el río de la revelación, del Cristianismo y de la Iglesia, que corre a través de la historia de la humanidad a partir de lo ocurrido en Nazaret y después en Belén hace dos mil años" (TMA 25). Me refiero al 50? del Restablecimiento de la Jerarquía ordinaria en nuestra Diócesis, acontecimiento que nos ha permitido también celebrar y confesar a Jesucristo como Señor de la historia, que la colma de la misericordia del Padre para convertirla en historia de salvación (cf. TMA 9-10).

(extracto homilía de Clausura del Jubileo, 5-I-2001)
 

Conoce a...
Compañía Santa Teresa de Jesús

   La  Compañía  de  Santa  Teresa de Jesús  llegó  a  Ciudad Rodrigo  el  año 1887.   Su  venida   está relacionada con una  peregrinación  que   las Hermanas realizaron al sepulcro de Santa Teresa en Alba  de  Tormes . Allí conocieron  al  Obispo  de Salamanca  y Administrador  Apostólico  de  Ciudad Rodrigo ,  Dr.  Martínez  Izquierdo,  quien  ofrece  a   la  Compañía  el  antiguo  Convento de S. Agustín  para  instalar  un  colegio . Su sucesor D. José Tomás de Mazarrasa llevó adelante  el  proyecto  con gran  entusiasmo.
    El día  30  de  agosto  el  convento  de San Agustín  pasó  a ser Colegio   de la  Compañía  de Santa  Teresa de  Jesús.  Se celebró  la  fiesta de apertura  con  gran  solemnidad el 4 de septiembre, y, a  partir  de entonces,  el  colegio  impartirá  clases  de  Párvulos,  Elemental  y Superior,  internas  y  medio-pensionistas.
   Hoy ,después de las adaptaciones exigidas por las diferentes reformas educativas el  Colegio es concertado, mixto, y en él se imparte Educación Infantil, E. Primaria y E. Secundaria.  
La  Compañía de Santa Teresa de Jesús  fue  fundada el año  1876 en Tortosa por el  Sacerdote  Enrique  de  Ossó,  joven  catedrático  del  Seminario, que, además de catequista, pedagogo, publicista…fue apóstol incansable. Canonizado por Juan Pablo II en 1993 y proclamado posteriormente Patrono de los Catequistas.
Al fundar la Compañía pensó en mujeres que se dedicaran a la enseñanza para regenerar el mundo educando a la mujer según el espíritu de Teresa de Jesús. Su confianza en la mujer fue ilimitada. La teresiana deberá ser "santa y sabia", como Teresa de Jesús., sin que le sea indiferente nada de lo que  pueda promover los intereses de Jesús. En su entrega siempre lo hará todo "POR JESÚS". 
Actualmente  la Compañía  está  en Europa,  América,  África  y Asia,  en diversidad  de tareas:  Colegios,  Residencias,  Escuelas de Magisterio,  Catequesis,  Misiones,  Obras  Sociales,  Asistencia Sanitaria,  Casas de Oración y  Ejercicios,  Atención a Emigrantes  y  Publicaciones  y con el único ideal de "extender el conocimiento y amor de Jesús por todo el mundo".