| Unidos
por el martirio
María Nieves será la
primera santa de nuestra Diócesis reconocida oficialmente
Martirio, proviene del griego y
significa testimonio. La vida y la muerte de los mártires son testimonios
de amor a Cristo y entrega a los hermanos, por eso la Iglesia hace
memoria de ellos. El 20 de enero celebraremos a San Sebastián, el
patrono principal de la capital civitatense así como de otras comunidades
parroquiales. Y a partir del 11 de marzo, fecha de su beatificación,
Ciudad Rodrigo venerará a la primera beata, declarada oficialmente,
hija de nuestra Iglesia: María Nieves Crespo López. Esta
Carmelita de la Caridad nació a este mundo en nuestra ciudad el
17 de septiembre de 1897 y nació a la vida nueva por el Bautismo
también en nuestra ciudad a los ocho días en la desaparecida
parroquia castrense de San Andrés (que no tiene nada que ver
con la actual del mismo título extramuros), cuya sede era la Iglesia
de Cerralbo. Recibió el sacramento de la confirmación de
manos de Mons. José Mazarrasa, administrador apostólico,
el 22 de septiembre de 1898.
Fue martirizada el 19 de agosto
de 1936.
Son muy reducidos los vínculos
que unen a María Nieves con nuestra Iglesia particular pero muy
importantes porque aquí nació a la fe, recibió la
Iniciación Cristiana y fue introducida en la gran familia de los
hijos de Dios.
Cursillo
para profesores cristianos
Con el sugestivo título de
“Pedagogía de Dios, pedagogía de la experiencia” se
llevará a cabo los días 26 y 27 en las aulas del Centro
de Profesores y Recursos de Ciudad Rodrigo un cursillo destinado a profesores
cristianos.
En él se presentarán
temas vitales de la fe como Jesucristo, La Biblia, la Iglesia y la Vida
Cristiana, mostrando los diversos elementos que contienen para una mejor
comprensión de los mismos.
Se quiere ayudar con ello
al profesor de religión a que pueda ir completando el mapa de los
contenidos de la fe cristiana.
La Vicaría de Enseñanza
y Catequesis, que es quien convoca este cursillo, justifica este
proyecto porque está convencida de la necesidad de actualizar
los caminos que presentan la Buena Noticia.
Carta
del Obispo
La puerta
santa sigue abierta
Queridos diocesanos:
El día uno de enero
estrenábamos día del mes, semana -era lunes-, año
-el 2.001-, siglo -el XXI- y milenio -el tercer milenio de la era cristiana-.
Todo en una sola jornada. ?Tantas novedades para vivir durante unas horas
el ensueño de que se nos ofrecía una carta en blanco! Después,
la realidad de cada día se ha encargado de apearnos de la ilusión
y de la fantasía. No existe por tanto un instante mágico
que nos libere de lo prosaico de nuestra existencia. Ni siquiera en la
presunta noche mágica del 31 de diciembre. La novedad apenas ha
durado lo que tardamos en sustituir el viejo calendario y en desearnos
felicidad y paz. Pero necesitábamos atravesar el umbral imaginario
que separa un año de otro, un tiempo de otro, y volver a empezar
despojándonos de todo lo que es viejo y caduco.
Durante todo el año 2.000,
año jubilar conmemorativo del bimilenario del nacimiento de Nuestro
Señor Jesucristo, los cristianos hemos tenido también la
oportunidad de atravesar otro umbral, aún más significativo,
el que separa la pobreza y las dificultades que aparecen en nuestra vida
de la bondad y de la misericordia de Dios Padre. Los fieles cristianos
que se han acercado durante el Jubileo a la puerta santa de la Basílica
Vaticana, abierta por el Papa Juan Pablo II en la noche del 24 de diciembre
de 1.999 y cerrada el pasado día 6 de enero, como todos hemos podido
ver a través de la televisión, lo mismo que los que han venido
en peregrinación a las catedrales de todo el mundo, traían
cada uno su historia personal, llena de alegrías y de esperanzas,
de ansias y de dolores. Todos pretendían más o menos conscientemente,
encontrarse con Jesucristo y ser acogidos en los brazos amorosos de Dios,
obteniendo el perdón de los pecados y experimentando la certeza
de la reconciliación plena con Dios. En esto consistía básicamente
la indulgencia jubilar.
El gesto de atravesar la puerta
santa o de acceder a la catedral era expresión de una voluntad de
conversión y de cambio de vida, que se verificaba en los sacramentos
de la Penitencia y de la Eucaristía y en una obra de misericordia
o de solidaridad cristiana.
Este umbral no era imaginario o,
como se dice ahora, virtual, sino real y efectivo, en la medida en que
lo cruzábamos movidos por la fe y por un sincero deseo de retorno
a la casa paterna y de cambio de conducta. Por eso aunque se ha cerrado
el símbolo, o sea, la puerta santa, sin embargo permanece siempre
abierto el acceso a la misericordia y al amor de Dios. Lo ha afirmado expresamente
el Papa Juan Pablo II al clausurar el Gran Jubileo. He aquí sus
palabras: "El símbolo de la Puerta Santa se cierra a nuestras espaldas,
pero para dejar abierta más que nunca la puerta viva que es Cristo"
(Carta Apostólica "Novo Millenio Ineunte", n. 59).
Nuestra Catedral ha sido también
meta de numerosas peregrinaciones diocesanas, por arciprestazgos y parroquias
y por grupos particulares de fieles. Durante todo el año 2.000 han
sido, gracias a Dios, muy numerosos los que se han acercado a los sacramentos
de la Penitencia y de la Eucaristía. El Jubileo ha sido una hermosa
experiencia que no podemos desaprovechar. De ella hemos de extraer no pocas
lecciones.
Con mi saludo y bendición.
SEGUNDO
DOMINGO
TIEMPO
ORDINARIO 14 DE ENERO
Is. 62,1-5 Sal 95 1Cor 12,4-11 Jn2,1-12
Pasada la Navidad, el tiempo ordinario
lo estrenamos con una clara y concisa sugerencia de Maria: “Haced
lo que Él os diga”. Aquella exhortación que hizo a
los sirvientes de la boda, sigue siendo la tarea de los cristianos de todos
los tiempos. Es el inmenso Don de sentirnos guiados por el Señor
de la historia: Jesucristo.
Pero el protagonista de este retazo
del Evangelio, y de todo en la vida, no es María, sino JESUCRISTO.
Jesús está dispuesto
siempre a ayudar a todas las personas en todas sus necesidades, pero deja
que sintamos la necesidad de pedírselo como hizo María.
Jesús nunca hace lo que podamos
hacer las personas, sino que cuando nuestras fuerzas no dan más
de si, ahí aparece la inagotable abundancia del Reino de Dios, que
quiere siempre lo mejor para todos los hombres y mujeres.
En nuestro camino de cristianos
hemos de tener en cuenta que Dios sin necesitar para nada nuestra participación,
siempre quiere que le acompañemos en la construcción del
Reino. Por eso Dios nos ha capacitado para construir el Reino, dotándonos
de la gran diversidad de dones. Cada persona tenemos unos dones concretos
para construir entre todos, y guiados por el Espíritu, el Reino
de Dios.
El
Jubileo se despide con un nuevo sacerdote
Rebeca Jerez
La ordenación de un
nuevo presbítero en la Diócesis, Víctor Manuel Sevillano
Vicente, fue el punto y final del Gran Jubileo 2000. La ordenación
y acto de clausura del año jubilar tuvo lugar en la Catedral el
pasado 5 de Enero. El obispo Julián López calificó
el pasado año como "un verdadero itinerario de reiniciación
cristiana". Además, en la homilía, animó al nuevo
sacerdote a ser un auténtico signo de amor.
La clausura comenzó con una
procesión de clero y fieles desde la capilla del Seminario a la
Catedral. Procesión que entró por el Pórtico del Perdón.
La mayor parte de los sacerdotes de la Diócesis estuvieron presentes
en la ordenación. Un acto al que también acudieron los rectores
de los seminarios de Ciudad Rodrigo y Ávila, religiosos, laicos,
familiares, amigos, fieles de la parroquia de Águeda del Caudillo
lugar de procedencia del nuevo sacerdote, y del arciprestazgo de Barruecopardo,
donde ejercerá su misión pastoral.
liturgia de ordenación
Después de la liturgia de
la palabra, comenzó la liturgia de ordenación. Tras la llamada
del elegido, el obispo Julián López realizó la homilía.
En ella, explicó que se trataba de clausurar un periodo doblemente
jubilar, por un lado por el final de un año de Jubileo, "un canto
de alabanza a la Santísima Trinidad", donde "hemos vuelto a las
fuentes de la vida cristiana". Por otro lado, también finalizaba
la celebración del cincuenta aniversario de la normalización
de la Diócesis, acontecimiento que también ha permitido celebrar
a Jesús como Salvador. Por tanto, según explicó el
obispo, se trataba de agradecer y reconocer "que nos sentimos más
fortalecidos y esperanzados para entrar en una nueva etapa". En segundo
lugar, Mons. Julián López se refirió al mensaje del
Evangelio: "Permaneced en mi amor", como mensaje esencial de Jesús,
que todos debemos tener en cuenta para superar dificultades externas e
internas. En concreto, se refirió a los sacerdotes como signos vivos
del amor de Cristo. Por último, se dirigió al nuevo presbítero
y le dijo: "Hoy eres llamado a vivir e imitar día a día la
Caridad pastoral". Le invitó a tener cercanía con los
fieles, permaneciendo atento a sus necesidades y tratando de ser modelo
para ellos.
A continuación , se
siguieron otros pasos de la liturgia de la ordenación: promesa del
elegido, letanías, imposición de las manos, plegaria de ordenación,
unción y entrega del pan y del vino, revestimiento con la casulla,
beso de la paz y recibimiento en el orden de los presbíteros.
Acción de gracias
Después de la liturgia
eucarística, se realizó una acción de gracias, donde
el obispo dio las gracias en nombre de toda la comunidad por el año
jubilar, por el presbiterio diocesano, por los dos nuevos sacerdotes ordenados
en el transcurso de este año: Gabriel Ángel y Víctor
Manuel, por los diáconos, religiosos y laicos comprometidos y en
definitiva por todos los miembros del pueblo de Dios que han acogido con
esperanza el Jubileo.
La fiesta continuó
después con un convite al que estuvieron invitados todos los presentes.
Juan
Pablo II plantea los desafíos del cristianismo en el nuevo milenio
CIUDAD DEL VATICANO, ZENIT.-
La nueva evangelización,
la unidad de los cristianos, la profundización del diálogo
interreligioso, la defensa de la familia y el medio ambiente, así
como la orientación ética de la biotecnología, son
algunos de los grandes desafíos que esperan a los cristianos en
el tercer milenio.
Lo afirma Juan Pablo II en la Carta
Apostólica "Novo Millennio Ineunte" (El nuevo milenio que se abre),
firmada, en un gesto sin precedentes, en la plaza de San Pedro del Vaticano,
ante los más de cien mil peregrinos que fueron testigos del cierre
de la puerta santa, ceremonia con la que ha concluido el gran Jubileo del
año 2000.
Con esta carta apostólica,
que ya en su título hace referencia a la "Tertio Millennio Adveniente"
(1994), con la preparó el gran Jubileo del año 2000, el obispo
de Roma pretende profundizar en la experiencia de estos 379 días
de "gracia" que han convocado a la Iglesia a "ir mar adentro", según
la orden que Jesús dio a Pedro, afrontando los desafíos del
mundo.
BALANCE DEL JUBILEO
En el primer capítulo --"El
encuentro con Cristo, herencia del Gran Jubileo"--, Juan Pablo II repasa
los principales acontecimientos del año jubilar, no tanto para hacer
un balance, sino más bien para elevar un himno de alabanza y "descifrar",
al mismo tiempo, los mensajes que el Espíritu de Dios ha enviado
a la Iglesia a lo largo de este año de gracia.
De este modo, menciona algunos momentos
significativos: desde el gran exordio ecuménico en la Basílica
de San Pablo al intenso acto de "purificación de la memoria"; desde
la peregrinación a Tierra Santa a los numerosos jubileo con las
más diversas categorías de personas (niños, jóvenes,
familias, discapacitados, gente del mundo del espectáculo...).
En el segundo capítulo --"Un
rostro para contemplar"-- el sucesor de Pedro deja espacio a la contemplación.
Antes de mirar hacia el futuro en términos inmediatamente operativos,
invita a la Iglesia a profundizar en la contemplación del misterio
de Cristo.
Este apartado, se detiene
en un primer momento a trazar el perfil histórico de Jesús,
subrayando la veracidad y credibilidad de los documentos evangélicos,
para sumergirse, a continuación, en la contemplación del
rostro de Cristo, en la profundidad de su misterio divino-humano, que tras
vivir el drama de la cruz, queda plasmado en el esplendor de la resurrección.
Los dos últimos capítulos
afrontan directamente el programa que espera a los cristianos en el tercer
milenio. El tercero -- "Caminar desde Cristo"-- insiste en la necesidad
de orientar la pastoral cristiana hacia una experiencia de fe sólida,
que haga florecer la santidad. El Papa exige plantearse ideales elevados
y no contentarse con una religiosidad mediocre. La "nueva evangelización"
--tantas veces invocada en estos años-- sigue siendo después
del Jubileo más urgente que nunca.
DESAFÍOS PARA EL FUTURO
El cuarto y último capítulo
--"Testigos del amor"-- afronta el desafío del testimonio cristiano
en los albores del tercer milenio. Un testimonio, que no será creíble,
si los católicos no están unidos, en "comunión", y
si no caminan siguiendo la senda del ecumenismo hacia la plena unidad de
los cristianos de las diferentes confesiones de la que la Iglesia goza
ya misteriosamente en Cristo.
"¿Podemos quedar al margen
ante las perspectivas de un desequilibrio ecológico, que hace inhabitables
y enemigas del hombre vastas áreas del planeta? --se pregunta el
pontífice en la carta-- ¿O ante los problemas de la paz,
amenazada a menudo con la pesadilla de guerras catastróficas? ¿O
frente al vilipendio de los derechos humanos fundamentales de tantas personas,
especialmente de los niños?".
Y añade: "Se debe prestar
especial atención a algunos aspectos de la radicalidad evangélica
que a menudo son menos comprendidos, hasta el punto de hacer impopular
la intervención de la Iglesia, pero que no pueden por ello desaparecer
de la agenda eclesial de la caridad".
RESPETO A LA VIDA
"Me refiero al deber de comprometerse
en la defensa del respeto a la vida de cada ser humano desde la concepción
hasta su ocaso natural --explica con gran sinceridad--. Del mismo modo,
el servicio al hombre nos obliga a proclamar, oportuna e importunamente,
que cuantos se valen de las nuevas potencialidades de la ciencia, especialmente
en el terreno de las biotecnologías, nunca han de ignorar las exigencias
fundamentales de la ética, apelando tal vez a una discutible solidaridad
que acaba por discriminar entre vida y vida, con el desprecio de la dignidad
propia de cada ser humano".
Para que el "testimonio cristiano"
sea escuchado en el mundo, el Papa insiste en que "no se trata de imponer
a los no creyentes una perspectiva de fe".
"La caridad se convertirá
entonces necesariamente en servicio a la cultura, a la política,
a la economía, a la familia, para que en todas partes se respeten
los principios fundamentales, de los que depende el destino del ser humano
y el futuro de la civilización". Se trata, por tanto, de un desafío
que el obispo de Roma confía especialmente a los laicos, sumergidos
en el mundo. Un reto que se podrá alcanzar si no se cede a "la tentación
de reducir las comunidades cristianas a agencias sociales".
En este sentido, los cristianos
cuentan en su testimonio con la ayuda que ofrece el diálogo interreligioso:
sin quitar nada al anuncio cristiano, el diálogo es una directriz
importante para el crecimiento de todos en la búsqueda de la verdad
y en la promoción de la paz, explica la carta.
La Carta concluye afirmando que
aunque la Puerta Santa se cierre, queda abierta más que nunca la
"puerta viva" que es Cristo y que la Iglesia después de este año
jubilar no vuelve a lo anodino, sino que le espera un nuevo impulso apostólico.
Nuestras
parroquias: Castraz
Tierra de
agua
Rebeca Jerez
Castraz de Yeltes, Castraz
es una pequeña localidad situada en el arciprestazgo de La Fuente
de San Esteban, muy cerca de Sancti Spíritus y de Alba de Yeltes.
A ella se accede por un desvío que hay en la N-620, antes de pasar
Martín de Yeltes. Si por algo se distingue esta zona es por el agua,
ya en el siglo XIX, Madoz indicaba que: "el terreno en su mayor parte es
llano, bastante poblado de roble y encina, y muy abundante en aguas; en
él se encuentra una fuente copiosísima, que unida a otras
más inferiores, forma el río que no tienen nombre y se reúne
al Yeltes, con el cual fertilizan los linos y prados en los veranos secos".
Unos años después, Casiano Sánchez Aires indicaba
en 1904 que Castraz era abastecido de agua potable por "una fuente llamada
de los Enamorados, porque es tradición que un día pasando
por allí sin conocer el peligro dos novios montados en una mula
se hundieron hasta la cabeza, (...). Hay también una fuente que
dicen la Carnicera, de agua muy fresca en el verano y templada en el invierno,
de la cual se forma un arroyo que atraviesa el lugar, con el nombre de
río Chico o Yeltecillos".
Desde 1998, el párroco de
Castraz es el sacerdote Juan José Román Benito, que también
se encarga de la parroquia de Martín de Yeltes. Además, a
la parroquia de Castraz, pertenecen los poblados de Pedraza y Sepúlveda.
En la actualidad, Castraz cuenta con 41 feligreses, en su mayor parte personas
mayores. Hay dos niños de seis años, que comenzarán
a prepararse para su Primera Comunión dentro de un tiempo. La misa
se celebra todos los domingos a las 10 y cuarto de la mañana. También,
hay misa en días de diario cuando así es requerido por las
necesidades de los feligreses.
San Juan Bautista
La iglesia parroquial de Castraz
está dedicada a San Juan Bautista. Antiguamente, había dos
o tres días de fiesta, con motivo de la onomástica del santo
patrón. Hoy día, además de la misa y procesión,
se prepara una comida en el que participan todos los vecinos. El templo
se encuentra en buen estado, aunque con motivo de las últimas lluvias
se han descubierto varias goteras. Y es que Castraz de Yeltes vuelve a
ser tierra de agua especialmente en este periodo de lluvias, que toda la
comarca está viviendo de una forma muy intensa.
Nuestra
gente
"Desbordando
de gozo por el don recibido"
GABI
Víctor Manuel Sevillano Vicente
es estos días el rostro de la felicidad, (también de
la sencillez y bondad). Y es que es tan grande el don que ha recibido que
no le cabe en el cuerpo ni en el alma. En sus propias palabras, este año,
cuando se despertó el día 6 “no tenía los regalos
a los pies de mi cama sino que tenía EL REGALO dentro de mí”.
El Jubileo en nuestra Diócesis se despidió con este nuevo
presbítero, nacido en Águeda del Caudillo, hace 31
años. Hemos conversado con él.
P: ¿Cómo estás
viviendo estos días primeros de tu ministerio?
R: Desbordando de gozo por el don
recibido.
P: ¿Qué es lo que
más te impresionó de la celebración de la ordenación?
R: La imposición de manos
por lo que ella significa: el Espíritu que me llamó el 28
de mayo en la confirmación de mi prima Elsa volvió esta vez
a descender sobre mí configurándome con Cristo sacerdote.
P: ¿Cómo sueñas
tu ministerio?
R: Como un pastor que quiera entrañablemente
a sus ovejas a ejemplo de Cristo Buen Pastor.
P: ¿Por qué has
querido ordenarte dentro del Jubileo y en la Epifanía?
R: En el Jubileo por el significado
de este año como año de gracia del Señor y dentro
de la Navidad porque fue una idea que siempre acaricié por lo que
significa el misterio de un Dios hecho hombre.
P: ¿Tienes ya destino?
R: Sí: Saucelle y Mieza.
He sido enviado al lugar con el que soñé cuando hace tres
años pisé Saucelle por primera vez. También la primera
vez que visité Mieza me sentí deslumbrado por su belleza.
Balance
del Jubileo (I)
Julián López
Martín
Nuestra Iglesia Civitatense cierra
hoy un año de gracia doblemente jubilar. En comunión con
toda la Iglesia universal hemos vivido una hermosa experiencia desde que
en 1.995 iniciamos la preparación del Jubileo que había de
conducirnos hasta las puertas del nuevo milenio. Incorporando esta preparación
a los objetivos diocesanos de pastoral, hemos recorrido un camino a la
vez evangelizador y catequético, espiritual y sacramental, comunitario
y social que ha culminado en las celebraciones del Bimilenario de Jesucristo,
"el mismo ayer, hoy y por los siglos" (Hb. 13,8).
Siguiendo las orientaciones de la
Carta Apostólica Tertio Millennio Adveniente hemos vuelto, como
hijos de Dios y como comunidad eclesial, a las fuentes de la vida cristiana,
es decir, a la Palabra de Dios y a los sacramentos de la Iniciación:
el Bautismo, la Confirmación, la Penitencia y la Eucaristía,
los signos de salvación en los que nace y crece continuamente la
Iglesia. La preparación y la celebración del Jubileo ha sido
un verdadero itinerario de reiniciación cristiana, en el que nos
hemos acercado al Señor nuestro Jesucristo, al Espíritu Santo
y al Padre, para que el Año jubilar fuese un canto de alabanza y
de adoración a la Santísima Trinidad, Dios Altísimo
(cf. Bula Incarnationis Mysterium, n. 3).
Y junto a este Gran Jubileo de la
Iglesia universal, el otro jubileo menor y particular de nuestra Iglesia
que ha querido encontrarse "con renovada fidelidad y profunda comunión
en las orillas de este gran río: el río de la revelación,
del Cristianismo y de la Iglesia, que corre a través de la historia
de la humanidad a partir de lo ocurrido en Nazaret y después en
Belén hace dos mil años" (TMA 25). Me refiero al 50? del
Restablecimiento de la Jerarquía ordinaria en nuestra Diócesis,
acontecimiento que nos ha permitido también celebrar y confesar
a Jesucristo como Señor de la historia, que la colma de la misericordia
del Padre para convertirla en historia de salvación (cf. TMA 9-10).
(extracto homilía de Clausura
del Jubileo, 5-I-2001)
Conoce
a...
Compañía
Santa Teresa de Jesús
La Compañía
de Santa Teresa de Jesús llegó a
Ciudad Rodrigo el año 1887. Su venida
está relacionada con una peregrinación que
las Hermanas realizaron al sepulcro de Santa Teresa en Alba de
Tormes . Allí conocieron al Obispo de Salamanca
y Administrador Apostólico de Ciudad Rodrigo ,
Dr. Martínez Izquierdo, quien ofrece
a la Compañía el antiguo
Convento de S. Agustín para instalar un
colegio . Su sucesor D. José Tomás de Mazarrasa llevó
adelante el proyecto con gran entusiasmo.
El día
30 de agosto el convento de San Agustín
pasó a ser Colegio de la Compañía
de Santa Teresa de Jesús. Se celebró
la fiesta de apertura con gran solemnidad el 4
de septiembre, y, a partir de entonces, el colegio
impartirá clases de Párvulos, Elemental
y Superior, internas y medio-pensionistas.
Hoy ,después
de las adaptaciones exigidas por las diferentes reformas educativas el
Colegio es concertado, mixto, y en él se imparte Educación
Infantil, E. Primaria y E. Secundaria.
La Compañía
de Santa Teresa de Jesús fue fundada el año
1876 en Tortosa por el Sacerdote Enrique de Ossó,
joven catedrático del Seminario, que, además
de catequista, pedagogo, publicista…fue apóstol incansable. Canonizado
por Juan Pablo II en 1993 y proclamado posteriormente Patrono de los Catequistas.
Al fundar la Compañía
pensó en mujeres que se dedicaran a la enseñanza para regenerar
el mundo educando a la mujer según el espíritu de Teresa
de Jesús. Su confianza en la mujer fue ilimitada. La teresiana deberá
ser "santa y sabia", como Teresa de Jesús., sin que le sea indiferente
nada de lo que pueda promover los intereses de Jesús. En su
entrega siempre lo hará todo "POR JESÚS".
Actualmente la Compañía
está en Europa, América, África
y Asia, en diversidad de tareas: Colegios, Residencias,
Escuelas de Magisterio, Catequesis, Misiones, Obras
Sociales, Asistencia Sanitaria, Casas de Oración y
Ejercicios, Atención a Emigrantes y Publicaciones
y con el único ideal de "extender el conocimiento y amor de Jesús
por todo el mundo". |