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IGLESIA
EN CIUDAD RODRIGO
Campaña
contra el hambre 2002
Rechazar la violencia para construir la paz
Dice un
viejo proverbio latino que si quieres la paz, prepara la guerra.
Esa es la dinámica actual de nuestro mundo y así nos va.
Por eso Manos Unidas proclama este año en el lema de su campaña:
si quieres la paz, rechaza la violencia . Y es que sólo
el diálogo, el respeto al otro y la solidaridad tienen capacidad
para solucionar los complejos problemas de los pueblos.
Los pobres del sur esperan de nosotros el esfuerzo necesario para el
desarme de las conciencias, porque es en el corazón humano, en
las actitudes y mentalidades, donde hay que buscar las causas más
profundas de los conflictos y del hambre que asolan a gran parte de
la humanidad.
Necesidad
de las Unidades parroquiales
Tema del XXI Encuentro de arciprestes en Villagarcía
Los días
18 al 20 de febrero Villagarcía en Valladolid ha acogido el ya
tradicional Encuentro de Arciprestes que está haciendo realidad
la comunión y reflexión común en nuestra Iglesia
de Castilla.
Este año el tema se ha centrado en las unidades Parroquiales
y de Atención pastoral.
Se ha tratado de tomar conciencia de la urgente necesidad de estas estructuras
pastorales, para ello se han clarificado los planteamientos teológicos-eclesiales
y pastorales de las mismas y se han concretado propuestas pastorales,
en palabras de los organizadores de y con futuro.
Carta
del Obispo
Una Iglesia esperanzada. Plan Pastoral para estos tiempos
Queridos
diocesanos:
A comienzos
de este mes de febrero se ha dado a conocer el Plan Pastoral de la Conferencia
Episcopal Española para los años 2002-2005. Fruto de un
amplio análisis de la situación de la Iglesia en España,
realizado en las últimas asambleas plenarias, se acoge a las
palabras de Jesús "Mar adentro!" (Lc 5,4), que se han
convertido desde el final del Jubileo de 2000 en lema de proyectos pastorales
y sobre todo en estímulo reactivador de la acción evangelizadora
y pastoral en el momento presente. En efecto, ese mandato "nos
invita a no quedarnos tranquilamente en la orilla de la comodidad o
la seguridad, a ahondar y adentrarnos en el misterio profundo de su
amor, a explorar caminos nuevos de pastoral, a abrirnos a nuevas metas
de la evangelización, a confiar más plenamente en la compañía
del Señor y en la presencia de su Espíritu" (Plan,
n. 34).
La Iglesia
en España está viviendo momentos difíciles. El
ambiente cultural, cada día más paganizado y ajeno a los
valores transcendentes, es causa de dificultades continuas. A esto se
añade el deterioro de la imagen de la Iglesia como consecuencia
de campañas mediáticas cuya finalidad no parece que sea
ayudar a conocer la verdad de las cosas, sino desacreditar y sembrar
la desconfianza. Pero no es ésta la mayor fuente de preocupación
de los obispos españoles, porque el espíritu del mal no
cesa jamás de obstaculizar la misión de la Iglesia, sino
la "secularización interna" que se advierte dentro
de ella, es decir, la aceptación práctica en los miembros
de la comunidad eclesial de los modos de pensar y de actuar propios
del ambiente, aunque estén en clara contradicción con
las enseñanzas del Evangelio. Esta contemporización es
como un ataque gripal que debilita las fuerzas, en este caso espirituales,
hasta casi anularlas. Se hace urgente por tanto un cambio de postura
y de actitudes, y un retorno claro a Jesucristo y a lo que constituye
la identidad propia del cristiano. Todo ello bajo el signo de la esperanza.
De ahí el título del Plan: "Una Iglesia esperanzada".
En este
sentido llega muy oportunamente la Cuaresma como tiempo propicio para
la vuelta a Dios, el cambio de mentalidad y la opción por una
vida en justicia y santidad verdaderas, que no se contente con la mediocridad,
con una moral de mínimos o con una religiosidad superficial (cf.
Plan, n. 17). Sin perder la esperanza porque en medio de las dificultades
hay también signos positivos, pero sin mirar a otro lado, es
preciso que todos los miembros de la Iglesia, pastores, fieles laicos
y consagrados, hagamos en primer lugar un sincero examen de conciencia
para descubrir qué parte de culpa nos toca a cada uno en la situación
delicada que estamos viviendo y, en segundo lugar, un propósito
de seguir más fielmente a Jesucristo dentro de la comunión
de la Iglesia. No es hora de lamentos, sino de trabajar con empeño
y entusiasmo contando con la fuerza del Espíritu Santo que "viene
en ayuda de nuestra debilidad" (Rm 8,26). El es en definitiva quien
garantiza "la esperanza que no defrauda" (Rm 5,5). Con mi
saludo y bendición.
Segundo
domingo de Cuaresma
24 de febrero de 2002
Gén.
12, 1-4a 2 Tim 1,8b-10 Mt 17,1-9
El acontecimiento de la transfiguración del Señor es descrito
e interpretado en los evangelios con la comprensión plena que
del mismo lograron posteriormente los apóstoles y la comunidad
cristiana a la luz de la fe pascual de la resurrección.
Él mismo ordena el suceso a la instrucción de sus discípulos,
y para una mejor comprensión de su pasión y muerte anunciadas
les muestra un anticipo de la gloria de su resurrección, también
predicha. El hecho de la transfiguración se sitúa en el
camino de subida de Cristo a Jerusalén, la ciudad que mataba
a los profetas, y donde él va a consumar su peregrinación
terrena.
El mensaje
litúrgico es hoy de optimismo radical y de esperanza firme: la
transfiguración es una opción posible para el cristiano,
hombre nuevo en una humanidad y mundo nuevos. Jesús es nuestro
compañero de camino hacia la meta final; con él somos
capaces de superar la prueba de la fe y experimentar la liberación
gratificante de la auto renuncia y de la cruz en la cuaresma de nuestra
vida, en el camino hacia la pascua con Cristo.
Un hombre
que corre el riesgo de "instalarse" en la vida, buscando el
refugio cómodo que le permita vivir tranquilo, sin sobresaltos
ni preocupaciones excesivas, renunciando a cualquier otra aspiración.
Pero, con frecuencia, es entonces cuando uno descubre con más
claridad que nunca, que la felicidad no coincide con el bienestar.
Entrevista
a Guillermo Garlati, obispo de san Rafael (Argentina)
"La labor de la Iglesia es alentar la esperanza"
Gabriel Ángel Cid López
Mons. Guillermo
Garlati es obispo de san Rafael, provincia de Mendoza, en Argentina.
De paso para Roma, para la "visita ad limina" ha estado en
Ciudad Rodrigo. En esta entrevista, en exclusiva para "Iglesia
en Ciudad Rodrigo" nos cuenta de primera mano la grave situación
que está viviendo el país y la labor importante que está
desarrollando la Iglesia.
P:
Las últimas medidas tomadas por el gobierno argentino parecen
no hacer acallar a la población, ¿es posible seguir así
mucho tiempo?
R: Es el gran interrogante que tenemos ahora. Todo lo que ha sucedido
ha suscitado un rechazo al sistema político. Se ha perdido la
confianza debido a la corrupción. La gente está pidiendo
que la clase política se retire: "no les queremos más"
es el grito del pueblo. Esto es un arma de doble filo. Si analizamos
la realidad, la elección del actual gobierno es el último
intento constitucional. No había otra posibilidad. La Conferencia
Episcopal Argentina viene llamando la atención acerca del gran
riesgo de caer en la disolución del país. Estamos al borde
de la anarquía.
P:
¿Es posible alguna salida? ¿Hay luz al final del túnel'
R: Los obispos hemos señalado la necesidad de revertir la situación
y hemos llamado a una conversión en todos las esferas sociales.
Hemos dicho que la situación es sumamente grave pero debemos
mantener la esperanza. Hay reservas morales muy grandes en los argentinos.
Pero deben darse ciertas condiciones.
P:
¿Cuáles son esas condiciones?
R: Un cambio total de política. Los partidos deben hacer autocrítica.
Buscan mantener sus privilegios, sus espacios de poder. Son actitudes
que llevan inevitablemente a la situación actual. Hace falta
gente capaz, idónea, con valores.
P:
¿Cuál está siendo la labor de la Iglesia en toda
esta situación?
R: Alentar la esperanza. Pedir que se participe en la búsqueda
de soluciones desde un espíritu evangélico.
Después de muchas deliberaciones, pues los riesgos eran muy grandes,
la Iglesia argentina, por peticiones de diversos ámbitos (obreros,
educación), tomó la decisión de participar y colaborar
en un diálogo con todos los sectores de la sociedad ofreciendo
un marco para que este se haga con las debidas garantías, sin
exclusiones, escuchando a todos. La condición que puso la Iglesia
era que los diversos sectores dijeran cuáles eran las cosas a
las cuales estaban dispuestos a renunciar en función del bien
común. Yo mismo me vi obligado a tener una asamblea en la catedral
que duró seis horas, para facilitar la paz social.
P:
¿Qué mensaje quisiera transmitir a la Iglesia en Ciudad
Rodrigo?
R: Quiero agradecer la colecta a favor de la iglesia argentina. Este
es un gesto de comunión y solidaridad que ha partido de un afecto
muy grande de la Conferencia Episcopal Española. Nos sentimos
muy animados al saber que no estamos solos y que nos manifiestan su
cariño, su cercanía. En estos momentos hay sectores que
están pasando muchas necesidades en salud, educación,
incluso hambre. La ayuda de la colecta irá destinada a Cáritas
argentina que está desarrollando una gran labor con ellos.
Nos comprometemos a rezar y a estar a disposición del Pueblo
de Dios en España.
En mi diócesis un 40% de la población es de origen español.
El pueblo siente que España es la "madre patria" y
es que España nos dio la cultura, la civilización, la
fe.
Una
respuesta para los matrimonios
Próximo Encuentro conyugal del MFC
Redacción
El Movimiento
Familiar Cristiano de Ciudad Rodrigo prepara ya y hace publica su invitación
a los matrimonios a participar en el Encuentro Conyugal, que se celebrará
los próximos 9 y 10 de marzo, sábado y domingo respectivamente.
Se trata de una iniciativa que ha ayudado a muchas parejas a vivir mejor
su relación y su vida familiar
Se llevará acabo este encuentro en la Residencia Virgen Milagrosa
de nuestra ciudad desde el sábado a las 4 de la tarde hasta el
domingo a las 8.
Este Encuentro está dirigido a todos los matrimonios que buscan
las bases para fundamentar una mayor felicidad conyugal, a los que quieren
lograr un mejor enfoque de la vida familiar y desean conocer mejor su
función ante Cristo, ante su propia familia y ante la sociedad.
El Encuentro conyugal realizado fuera del ambiente diario, en un lugar
acogedor y tranquilo puede dar la respuesta a preguntas cómo:
¿podemos ser más felices?, ¿nos paramos a pensar
seriamente en nuestra vida?, ¿son nuestras actitudes fruto de
la reflexión y de la unidad familiar?
Todo a cargo de seglares, parejas pertenecientes a este movimiento y,
por tanto, con mucha experiencia en este mundo familiar.
Si estás (estáis) interesados en participar, no dudes
en llamar al 923- 46 09 30; 923 46 03 35 y 923 46 10 92. En estos teléfonos
recibirás cumplida información con todo lo relacionado
con este Encuentro conyugal.
Homosexualidad
y celibato
Reflexión de Mons. Antonio Montero,
Arzobispo de Mérida-Badajoz
Deseo comentar
la palabra autorizada, respetuosa, serena y caritativa del Obispo de
Huelva, Monseñor Ignacio Noguer, sobre el escándalo producido
por las estruendosas declaraciones del sacerdote don José Mantero,
acerca de su ejercicio activo, durante años, de las relaciones
homosexuales y su deseo de compatibilizar esa conducta con la permanencia
en sus funciones sacerdotales como coadjutor en la parroquia de Valverde
del Camino.
Respeto a la orientación sexual
Tanto el sujeto agente y paciente del escándalo, como los comentarios
mediáticos sobre el mismo, resaltan el hecho de que este sacerdote
se ha declarado públicamente homosexual y teme ser perseguido
o castigado por serlo. Las cosas no son así. Es cierto que, en
un pasado todavía reciente, cuando se consideraba esa orientación
sexual como fruto siempre de un vicio contraído o una propensión
no debidamente controlada, la sociedad, cristiana y no cristiana, ha
faltado largamente al respeto y a la caridad con estas personas. Hoy
lo lamentamos todos y, tanto la Iglesia como las sociedades democráticas,
han sustituido esa actitud por el respeto a las personas de esa orientación
sexual, ya se deba a lo que son raíces genéticas o fisiológicas,
o haya sobrevenido por el historial concreto de cada persona.
En todo caso, estamos refiriéndonos, según los psicólogos,
al campo de los instintos, que han de ser, en todo caso, gobernados
por la recta razón, la conciencia moral y la libre voluntad del
sujeto humano. Volvamos a nuestro caso. Cuando un sacerdote se experimenta
a sí mismo en esa situación, no debe refugiarse en el
remordimiento, ni en la doble vida, ni en la desesperación. Lo
más sabio y correcto es comunicarlo confiadamente a su obispo
y pastor, no para que éste arrope su ocultamiento (aunque sí
para proteger la privacidad y la buena fama), sino para buscar juntos
una superación de esa crisis, con voluntad y confianza en Dios,
con paciente y comprensivo acompañamiento personal, con ayuda
psicológica, si la reclama el interesado y, en último
caso, con la salida legal del ministerio sagrado, por los mismos cauces
que cualquiera otra secularización, cuando se funda en la quiebra
irrecuperable del celibato.
Socializar el problema
El coadjutor de Valverde del Camino ha optado, errónea y tristemente,
por "socializar" su problema personal, echando, a gritos,
por la calle de enmedio. Puede, sin duda, pretender justamente que no
se le niegue el respeto a su persona o la comprensión de su drama.
Que no se le acose con saña. Pero no que le demos la razón
y que la Iglesia ignore los propios deberes y su amor preferencial a
los sacerdotes fieles a sus compromisos, que lo son todos mientras no
conste lo contrario, como ha ocurrido hasta ahora con don José
Mantero.
Observen cómo el polo de atención del Prelado no se centra
en la orientación sexual del sacerdote afectado (tema delicado
y complejo, que la Iglesia aborda cuando procede, con la digna solución
de cada caso), sino en su quiebra ostentosa y afianzada del voto de
castidad perfecta, por el Reino de Dios y el servicio a su pueblo, que
conlleva el compromiso libremente asumido del celibato. Ya dijo el propio
Jesús "No todos entienden esto, sino aquellos a los que
se les ha concedido. Hay eunucos que nacieron así del seno materno,
y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino
de los cielos. El que pueda entenderlo que lo entienda" (M4 19,
10-12). Por eunucos ha entendido siempre la Iglesia, en esta segunda
acepción, al que nosotros llamamos "célibe".
Voces clarificadoras
Los creyentes cristianos y católicos no podemos pretender que
todos capten y asuman estos valores. Pero sí debemos considerarlos
siempre como una luz y una gracia, por muchos oleajes o nubarrones que
obscurezcan nuestro horizonte y parezcan amenazar de naufragio la barca
de la Iglesia.
Justo es reconocer que, entre la polvareda desmesuradamente levantada
por este episodio menor, ha habido voces clarificadoras en la prensa,
radio y tele, que han reconocido el derecho y el deber de la Iglesia
de salir al paso de estos desafueros y poner buen orden en su propia
casa. Podrá resultar divertido y "periodístico",
muy entre comillas, preguntarle a una entrañable vendedora de
castañas, a un guarda municipal, o a un delantero centro del
equipo local, si los curas deben casarse o no, si el celibato tiene
sentido o si la homosexualidad es, o no, un desorden. Semejantes frivolidades
no se permiten, por ejemplo, con el mundo de la medicina, del Ejército
o de la Universidad.
¿Por qué, entonces, se practican a mansalva con la Religión,
con la Moral y con la Iglesia? Ya no es ésta la que tiene sus
doctores. Los encuentra usted a porrillo, micrófono en ristre,
a la vuelta de la esquina o a la salida del estadio. Quienes obran así
son profesionales de la información, esto es, de la verdad. ¿Tendremos
derecho los creyentes a exigirles un mayor rigor y respeto? Tendrá
que ser así y, líbreme Dios del victimismo. Pero tampoco
estaría mal escuchar, en casos como éste, las palabras
ponderadas del Obispo de Huelva, y hasta éstas, más menudas
y caseras, disquisiciones mías, escritas al eco de las suyas.
+ Antonio Montero Moreno
Nuestras
parroquias: Lumbrales
Caminos nuevos para la capital del Abadengo
ANA ISABEL LUCAS
Es la Iglesia
Parroquial el monumento más valioso de la Villa de Lumbrales.
No tenemos muchos datos de la historia de su construcción que
se empezó hacia la mitad del siglo XVI, reinando Felipe II. Parece
ser que fue en el año 1581 cuando se celebró la primera
Misa en la monumental Iglesia de Lumbrales. Y debió ser al finalizar
la primera etapa de su construcción, la cabecera, donde se encuentra
el presbiterio, la sacristía y el crucero, toda de cantería
labrada, paredes y bóvedas y en lugar de la antigua iglesia de
Santa Maria del Castillo.
El arquitecto parece ser Rodrigo de la Gándara, vecino de Lumbrales
en 1587. En el año 1596 se reanudaron las obras conforme a los
primeros planos, que por los años 1634 aún no se habían
terminado. La construcción de la torre es más posterior
pero en armonía con el cuerpo de la Iglesia. El actual coro y
el pórtico son construidos a finales del siglo XVIII y son añadidos
al plano primero. Detrás de 1a piedra peana de la cruz que remata
el pórtico se lee la fecha 1798.
La Iglesia parroquial es de estilo herreriano, de amplias proporciones,
con 50 metros de longitud por 25 de anchura y una altura de 20 metros
en su bóveda central, que se remonta en la torre a 35 metros;
toda en su exterior es de cantería de granito labrada. De proporciones
amplias, tiene tres grandes naves, con cuatro pilares de base cuadrada
puestos de esquina y adheridos a ellos resaltos y medias columnas, con
tribuna y baptisterio a los pies, debajo de la torre. El crucero está
en línea con las naves; la amplia capilla rectangular es de bóveda
vaída, con artesones cuadrados, adentrándose para formar
la capilla del altar mayor con bóveda también artesonada,
y a buena altura el presbiterio, debajo del cual está la sacristía
cubierta por cañón apainalado.
En el interior del templo se encuentran cinco altares con sus retablos,
sobrios, aunque de no mucho valor. El retablo del altar mayor es una
imitación sencilla y humilde del retablo del Monasterio de El
Escorial en madera tallada y dorada a fuego con pan de oro; en el centro
está la imagen de la Patrona, Nuestra Señora de la Asunción
y, más arriba, un relieve de la Coronación de la Virgen.
En el año 1953, con ocasión de celebrarse en Lumbrales
el primer Congreso Eucarístico Comarcal de la diócesis
de Ciudad Rodrigo, se hizo una reforma extraordinaria en el interior
del templo. En el año 1970 se hace de nuevo otra reforma del
Presbiterio y altares. En el año 1981 con ocasión del
IV Centenario (1581-1981) se reconstruyó totalmente.
ACTIVIDAD
PASTORAL:
La actividad pastoral parroquial se fundamenta en la acción litúrgica
y en la catequesis de niños y adolescentes, con la colaboración
de 15 catequistas, y de adultos a través de las Asambleas Familiares.
Casi doscientos adultos, hombres y mujeres, participan regularmente
en estas asambleas. Además del templo parroquial, en la Ermita
del Manso Cordero se celebra diariamente la Eucaristía y los
miércoles de once a doce hay Adoración Eucarística.
D. Juanjo está iniciando la formación del grupo de adolescentes
mayores y jóvenes con la colaboración de algunos docentes
del Instituto. Existe un incipiente Consejo Pastoral parroquial y de
Asuntos Económicos que hay que consolidar y hacer operativo.
En estos momentos son tres los presbíteros que atienden las necesidades
pastorales de la parroquia de Lumbrales y de Ahigal de los Aceiteros
y La Redonda: D. Juanjo, D. Andrés Celestino, profesor además
de Religión del Instituto, arcipreste y director del C.T.C y
D. Antonio que el párroco. Han comenzado en Lumbrales, como sede
del arciprestazgo, los cursos de formación para ministerios laicales,
que tienen lugar los viernes, durante dos horas.
Nuestra
gente
"Recibes de Dios para darlo a los hermanos"
Antonio Risueño
Maribel,
vive constantemente ligada a la iglesia y a lo eclesial. Su condición
cristiana de laica comprometida hace que participe con mucha más
gente en la parroquia de Fátima de Ciudad Rodrigo. Su profesión
de administrativo le ha llevado hasta las oficinas de Cáritas
y del Secretariado de Catequesis de nuestra Diócesis.
P:
Maribel, ahora que no está de moda ser cristiano ¿cómo
lo enfocas, tú?
R: Es un estilo de vida el seguir a Jesús de Nazaret, viviendo
en sus valores las veinticuatro horas del día.
P:
¿La participación activa en la vida eclesial, se puede
entender como
un honor?
R: No es un honor, es un don de Dios o una gracia. Estás recibiendo
de Dios siempre con el compromiso de darlo a los hermanos.
P:
¿Cómo vives tu condición de cristiana?
R. Siendo miembro activo de mi Parroquia de Fátima, colaborando
en lo que puedo y también en mi trabajo como secretaria de Cáritas.
P:
¿Qué te ha aportado tu trabajo en Cáritas?
R: Muchas cosas. Sobre todo, saber que muy cerca de mí hay muchas
personas necesitadas de nosotros y que no hay que buscarlos lejos.
P:
¿En que te gustaría que cambiara el mundo y la Iglesia?
P: En que todos viviéramos los valores del Evangelio.
Poemas
para orar
¡Manos Unidas!
Manos
que oran,
pidiendo a Dios las bendiga.
Manos que tienen ojos,
para ver a los pobres,
manos que tienen oídos,
para oír el llanto
del hermano que sufre.
Manos que perdonan,
todas las ofensas.
Manos con perfume,
que huele a humildad,
para levantar de la cuneta,
a los marginados de la historia.
Manos doloridas,
de tanto curar heridas.
Manos Unidas,
llenas de semillas,
de amor y de vida.
(Ángel
Luis)
Toda
la Diócesis misionada
Redacción
El día 17, domingo, comenzaron las Misiones Populares Renovadas
en el Arciprestazgo de La Ribera. Durarán hasta el día
2 de marzo. Con este Arciprestazgo queda ya toda la diócesis
misionada por los Misioneros Redentoristas, que desde abril de 1999
lo vienen haciendo. En total son 9 misioneros los que se han desplazado
hasta las 12 parroquias de las que consta este arciprestazgo.
Ahora, como resultado de la Misión, están en numerosas
parroquias las Asambleas Familiares Cristianas, espacios de encuentro
para dialogar desde la vida y a la luz de la fe, que ha de desembocar
en una catequesis de adultos.
Conoce
a
Voluntarias de la Caridad
Salvar
a los pobres fue el objetivo de toda la vida de San Vicente. Hace casi
cuatrocientos años que, interpelado por la miseria de la Francia
de su tiempo, comenzó su gran obra de caridad con un grupo de
seglares, una caridad organizada a favor de los más necesitados.
Oficialmente se les llamaba "Damas de la Caridad". Aunque
es una asociación mayormente femenina, siempre se ha admitido
la colaboración de los hombres. Actualmente está extendida
por todo el mundo, con muchos miles de socios activos. Aquí,
en Ciudad Rodrigo, las voluntarias de la Caridad son mujeres, disponibles
para realizar una acción evangelizadora-social siguiendo los
Estatutos actuales cimentados sobre doctrina vicenciana. Son 24 socias
activas y 18 socias cotizantes. En España son unas 4.000 voluntarias
activas y 11.000 cotizantes.
Los fines fundamentales son: Formación eclesial, vicenciana y
social para dar respuesta a las numerosas necesidades de ayuda. Concretamente
ahora se dedican a visitar enfermos en sus domicilios o en las residencias
donde están acogidos. Una vez conocida la realidad en que viven
les ofrecen sus servicios de acompañamiento tanto en sus casas
como para visitas médicas, etc. Acompañan a una Hija de
la Caridad a darles la sagrada comunión; ayudan a comidas y cenas
en algunas residencias y realizan numerosas actividades sociales. Además
desde este curso acompañan a las Hijas de La Caridad y participan
en las celebraciones en ausencia de presbítero los domingos en
varios pueblos.
Llevan dos años organizando el "Rastrillo misionero"
para ayudar a países de misión. El primer año la
recaudación fue enviada a Mozambique, el pasado año a
Angola donde irá también lo recaudado este año.
Será inaugurado el domingo de Ramos. Se da una gran importancia
a la formación integral de las asociadas. Una formación
cimentada en el Evangelio y aplicada a las actividades que realizan.
Tienen tiempos de oración, convivencia con otros grupos de Voluntarias
de distintas diócesis, algún día de retiro y unos
días de ejercicios espirituales, programados este curso para
los días 5, 6 y 7 de abril con asistencia de todos los grupos
regionales: Madrid, Toledo, Segovia, Ávila, Zamora, Salamanca
y Ciudad Rodrigo, donde se celebrarán los del presente año.
Están abiertos a todas las personas que quieran participar.
La sede se encuentra en la parroquia de San Pedro-San Isidoro. Las reuniones
son en la Residencia Virgen Milagrosa. Los terceros jueves de mes a
las 4,45 de la tarde se reúnen para orar. El Consiliario es D.
Enrique Gamito, animador espiritual de las asociadas.
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