Hoja Dominical de San Mateo

DEBERIAS ALEGRATE,

TU HERMANO HA VUELTO

4º Domingo de Cuaresma: 14 Marzo 2.010

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ENTRADA

En el cuarto domingo de Cuaresma,  se nos muestra en la hermosa parábola del Hijo Pródigo, la victoria del amor misericordioso del Padre sobre el hijo pródigo y el hermano mayor de ayer y los hijos pródigos  y hermanos mayores de hoy; porque a nosotros, también el Padre celestial nos quita trajes sucios y nos pone anillos y sandalias para el mejor banquete.

 

CANTO

Si, me levantaré, volveré junto a mi Padre (bis)

 * No pongas fin a tu ternura, haz que me guarde siempre tu amor.

 

PERDÓN

Lector: Pedimos perdón por ser como el Hijo pródigo

TODOS: Señor, te pedimos perdón por serte infieles, derrochadores y por no valorar lo que tenemos.

Lector: Pedimos perdón por ser como el hermano mayor

Todos: Perdón, Señor, por ser engreídos, mirar a los demás por encima del hombro y por nuestra falta de humildad.

 

LITURGIA DE LA PALABRA

1ª Lectura: Del profeta Josué 5, 9ª. 10-12

En aquellos días, el Señor dijo a Josué: “Hoy os he despojado del oprobio de Egipto”. Los israelitas acamparon en Guilgal y celebraron la pascua al atardecer del día catorce del mes, en la estepa de Jericó. Al día siguiente, comieron del fruto de la tierra: panes ácimos y espigas fritas. Cuando comenzaron a comer del fruto de la tierra, cesó el maná, porque aquel año comieron de la cosecha de la tierra de Canaán.    Palabra de Dios

 

Salmo: Gustad y vez qué bueno el Señor

 

2º Lectura de 2ª carta de S. Pablo a los Corintios 5, 17-21

Hermanos: El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado. Todo esto viene de Dios

que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el ministerio de la reconciliación. Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación. Por eso, actuamos como enviados de Cristo, y como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la salvación de Dios.

                                                       Palabra de Dios

Del Evangelio de San Lucas  15, 1-3. 11-32

En aquel tiempo los fariseos y los maestros de la ley lo criticaban: «Éste acoge a los pecadores y come con ellos». Entonces les propuso esta parábola: «Un hombre tenía dos hijos. El menor dijo a su padre: “Dame la parte de la herencia que me corresponde. Y les repartió la herencia. A los pocos días el hijo menor reunió todo lo suyo, se fue a un país lejano y allí gastó toda su fortuna llevando una mala vida. Cuando se lo había gastado todo, sobrevino una gran hambre en aquella comarca y comenzó a padecer necesidad. Se fue a servir a casa de un hombre del país, que le mandó a sus tierras a guardar cerdos. Tenía ganas de llenar su estómago con las algarrobas que comían los cerdos, y nadie se las daba. Entonces, reflexionando, dijo: ¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan de sobra, y yo aquí me muero de hambre! Volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de llamarme hijo tuyo: tenme como a uno de tus jornaleros. Se puso en camino y fue a casa de su padre. Cuando aún estaba lejos, su padre lo vio y, conmovido, fue corriendo, se echó al cuello de su hijo y lo cubrió de besos. El hijo comenzó a decir: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de llamarme hijo tuyo. Pero el padre dijo a sus criados: Sacad inmediatamente el traje mejor y ponédselo; poned un anillo en su mano y sandalias en sus pies. Traed el ternero cebado, matadlo y celebremos un banquete, porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido encontrado. Y se pusieron todos a festejarlo. El hijo mayor estaba en el campo y, al volver y acercarse a la casa, oyó la música y los bailes. Llamó a uno de los criados y le preguntó qué significaba aquello. Y le dijo: Que ha vuelto tu hermano, y tu padre ha matado el ternero cebado porque lo ha recobrado sano. Él se enfadó y no quiso entrar. Su padre salió y se puso a convencerlo. Él dijo a su padre: Hace ya tantos años que te sirvo sin desobedecer jamás tus órdenes, y nunca me has dado ni un cabrito para celebrar una fiesta con mis amigos.

¡Ahora llega ese hijo tuyo, que se ha gastado toda su fortuna con malas mujeres, y tú le matas el ternero cebado! El padre le respondió: ¡Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido, estaba perdido y lo hemos encontrado.                 Palabra del Señor

 

REFLEXIÓN

1-   El evangelio de hoy, nos retrata el corazón de Dios, en la  Parábola del Dios Misericordioso. Un Padre que tiene misericordia con el hijo mejor: derrochador, que valora más las cosas de fuera que las de su padre. Y tiene misericordia con el mayor: soberbio, engreído, orgulloso, que mira a los demás por encima del hombro…

2-   Más que saber con qué hijo nos identificamos, el cuarto domingo de Cuaresma nos dice: que Dios siempre tiene misericordia con nosotros, si vamos a El a pedirle perdón o si aceptamos su invitación de vivir como hijos, no como esclavos cumplidores.

3-   ¿Estamos convencidos de que Dios nos espera con los brazos abiertos hayamos hecho, lo que hayamos hecho?

 

ORACIÓN COMUNITARIA

Sacerdote: Al Padre presentamos nuestra oración comunitaria

Todos: Sabemos, Señor, que para ti, todos somos hijos tuyos y quieres que todos seamos felices; ayúdanos a superar la avaricia que nos impide ser iguales y a que a otros les hace sufrir.

Señor, como hemos experimentado tu perdón y tu misericordia; ayúdanos a perdonar y ser buenos con los demás

Señor, muchos hermanos nuestros sufren: enfermedades, hambre, miseria, falta de libertad, falta de alegría y de felicidad; ayúdanos para que nos acerquemos a ellos para compartir su cruz. Que nuestra Comunidad Parroquial, sea testimonio de acogida, de misericordia y de fraternidad.

 

OFRENDAS

ANILLO Y SANDALIAS

Un anillo y unas sandalias, son los signos de que Dios nuestro Padre tiene con nosotros misericordia devolviéndonos nuestra dignidad de hijos, cuando la perdemos con el pecado.

MONEDAS

Ofrecemos unas monedas, indicando, que a veces preferimos tener de todo, aunque los demás no tengan nada. 

PAN Y VINO

Ofrecemos el Pan y el Vino para que al transformarse en el Cuerpo y Sangre de Jesús, nos fortalezca para rechazar las actitudes de los hijos de la parábola: el derroche y el orgullo.

 

CANTO

- Amor es vida, vida es alegría; quien nunca amó vivió sin ilusión. Alegres cantan sus melodías las ansiedades del corazón. Alegres cantan...

Alegre estoy, cantando voy, este el día que hizo el Señor. Alegre.

- Por lo caminos áridos del mundo, busco la huella de un amor feliz. Soy peregrino, soy vagabundo y un cielo eterno brilla hoy en mí. Soy peregrino...

- Cuando recuerdo aquel amor divino y siendo Dios al suelo descendió. Mi alma canta, mi alma goza, porque la vida me dio el Señor. Mi alma canta...

 

REFLEXIÓN FINAL

DOLORES DEL PADRE MISERICORDIOSO

El Padre de la Parábola de hoy, como todos los padres, tuvo que tener sus dolores por los comportamientos de sus dos hijos.

Vamos a imaginarlos:

·       Es de suponer, que el primer dolor lo sintiera a la muerte de su esposa, porque a partir de ahí, tuvo que ser padre y madre de sus hijos.

·       La marcha del hijo menor, le supondría un gran dolor

·       Las dudas que al padre le entrarían: ¿Por qué se ha ido? ¿habré hecho bien con dejarle marchar? ¿no le supe querer? ¿no le supe educar?

·       La incertidumbre, ¿Dónde habrá ido este muchacho? ¿cómo se las apañará para vivir? ¡A lo mejor lo engañan! ¿lo volveré a ver algún día?

·       La desesperanza ¿se habrá muerto? O ¿es que no se atreve a volver? porque pasan los días y no da señales de vida.

·       Cuando vuelve a casa, ¡la pinta que traía! Se había degradado, está hecho un guiñapo humano.

·       Pero el padre, también sufre por el hijo mayor: por su orgullo y por que no siente amor por el hermano pequeño; porque no se alegra de su vuelta; porque ha vivido como un hipócrita, siendo un “cumplidor” y no como hijo que quería a su padre.

Lo mismo le sucede a nuestro Padre Celestial porque nosotros “estamos en sus manos”: Nuestro Dios nos cuida y nos quiere como un padre y como una madre. Le duele que nos alejemos de El para buscar la felicidad fuera de El, pero nos deja marchar porque respeta nuestra libertad. Siempre nos está esperando a que regresemos,  y no le importa “la pinta” que traigamos para agasajarnos con los mejores vestidos y complementos para acompañarnos al gran banquete del reino de los Cielos.

Tengamos el valor, porque estamos en sus manos, de levantarnos y decirle “Padre he pecado contra el Cielo y contra ti”, El nunca nos va a rechazar.

 

Canto

Si amas como a ti mismo y te entregas a los demás, verás que no hay egoísmo que no puedas superar. Verás que no hay egoísmo...

Que bello es vivir para amar, que grande es tener para amar; dar alegría y felicidad darse uno mismo eso es amar. Dar alegría..

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AVISOS

1-    El miércoles, día 17, a las 7,30 de la tarde , Penitencia Comunitaria en San Mateo

2-    En la fiesta de San José, las Misas serán como cualquier fin de semana.

3-    Necesitamos alimentos para las familias que van a Caritas.

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Lo que más nos cansa es lo que más

disfrutamos