Publicado en la Revista "30 Giorni"
LITURGIA. El motu proprio Summorum pontificum
Nova et vetera
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Benedicto XVI ha firmado y publicado el
documento que liberaliza el uso del Misal Romano editado por el papa Juan
XXIII en 1962. Entrevista al cardenal Darío Castrillón Hoyos, presidente
de la Comisión pontificia «Ecclesia Dei»: «La primera evaluación errónea
es decir que se trata de un regreso al pasado. No es así » |
Entrevista al cardenal Darío
Castrillón Hoyos por Gianni Cardinale
El 7 de julio fue publicado
finalmente el motu proprio Summorum
pontificum de Benedicto XVI que
prácticamente liberaliza el uso del Misal Romano de 1962. El
motu proprio,
que entrará en vigor el 14 de septiembre, establece que el Misal Romano
promulgado por Pablo VI en 1970 es la expresión ordinaria de la
lex orandi de la
Iglesia católica de rito latino. El Misal promulgado por san Pío V y nuevamente
editado por Juan XXIII ha de ser considerado como forma extraordinaria. De
ninguna manera se ha de pensar en una división de la «ley de la fe», ya que se
trata de «dos usos del único rito romano». Es lícito, por tanto, celebrar la
misa según la edición típica del Misal Romano de 1962. Para ello, el
motu proprio
de Benedicto XVI indica nuevas reglas, que substituyen a las establecidas por
los documentos anteriores, Quattuor
abhinc annos de 1984 y
Ecclesia Dei
de 1988, en los que se concedía el indulto con el que se podía celebrar la misa
denominada tridentina, pero sólo previa autorización del obispo local. Desde el
14 de septiembre en adelante, en cambio, ningún párroco o rector podrá impedir
que en su propia iglesia se celebre la misa de san Pío V, siempre que los fieles
que lo soliciten dispongan también de un sacerdote que esté dispuesto a hacerlo,
sea idóneo y no tenga ningún impedimento jurídico. El
motu proprio
dispone además que el párroco puede conceder la licencia de usar el ritual
antiguo en la administración de los sacramentos: bautismo, confesión, matrimonio
y unción de los enfermos. A los ordinarios (obispos y superiores religiosos) se
les concede también la facultad de celebrar con dicho ritual el sacramento de la
confirmación.
El documento lleva adjunta una
Carta dirigida a los obispos de todo el mundo en la que Benedicto XVI reafirma
que «no hay ninguna contradicción entre una y otra edición del
Missale Romanum».
Y recuerda que «en la historia de la liturgia hay crecimiento y progreso, pero
ninguna ruptura».
30Días
le ha pedido al cardenal Darío Castrillón Hoyos, colombiano, desde 2000
presidente de la Comisión pontificia «Ecclesia Dei» (además de prefecto de la
Congregación para el Clero desde 1996 a 2006), que ilustre a nuestros lectores
los contenidos más importantes del motu
proprio Summorum pontificum.
Eminencia, ¿cuál es el sentido de este
motu proprio
que liberaliza el uso del Misal llamado de san Pío V?
DARÍO CASTRILLÓN HOYOS: Cuando,
después del Concilio Vaticano II, se dieron los cambios en la liturgia, grupos
consistentes de fieles laicos y también de eclesiásticos se sintieron a disgusto
porque estaban muy ligados a la liturgia en vigor desde hacía siglos. Pienso en
los sacerdotes que durante cincuenta años habían celebrado la misa denominada de
san Pío V y que de pronto debían celebrar otra, pienso en los fieles
acostumbrados desde generaciones al viejo rito, pienso también en los niños como
los monaguillos que improvisamente se sienten desorientados a la hora de ayudar
a misa con el Novus ordo.
Hubo, pues, malestar a varios niveles. Para unos era incluso de orden teológico,
pues consideraba que el rito antiguo expresaba mejor que el nuevo el sentido del
sacrificio. Otros, también por motivos culturales, recordaban con nostalgia el
gregoriano y las grandes polifonías que eran un riqueza de la Iglesia latina. Y
todo esto se agravaba porque quienes sentían este malestar imputaban estos
cambios al Concilio, mientras que en realidad el Concilio en sí no había ni
pedido ni previsto los detalles de estos cambios. La misa que celebraban los
padres conciliares era la misa de san Pío V. El Concilio no había pedido la
creación de un rito nuevo, sino un uso mayor de la lengua vernácula y una
participación mayor de los fieles.
De acuerdo, este era el clima de
hace cuarenta años. Pero hoy ya no está presente la generación que había
manifestado ese malestar. No sólo: el clero y el pueblo se han acostumbrado al
Novus ordo,
y en la gran mayoría de los casos están muy bien con él…
CASTRILLÓN HOYOS: Exacto, la
gran mayoría, si bien muchos de ellos no saben qué se ha perdido con el abandono
del antiguo rito. Pero no todos se han acostumbrado al nuevo rito. Curiosamente
también en las nuevas generaciones, tanto de clérigos como de laicos, parece
florecer el interés y el aprecio por el rito anterior. Y se trata de sacerdotes
y fieles de a pie que a veces no tienen nada que ver con los llamados
lefebvrianos. Son cuestiones de la Iglesia, que los pastores deben escuchar. Por
esto Benedicto XVI, que es un gran teólogo con una sensibilidad litúrgica
profunda, ha decidido promulgar el motu
proprio.
¿Existía ya un indulto?
CASTRILLÓN HOYOS: Sí, había un
indulto, pero ya Juan Pablo II había comprendido que el indulto no había sido
suficiente. En primer lugar, porque algunos sacerdotes y obispos eran reacios a
aplicarlo, pero sobre todo porque los fieles que desean celebrar con el rito
antiguo no deben ser considerados de segunda categoría. Se trata de fieles a los
que hay que reconocer el derecho de oír una misa que ha alimentado al pueblo
cristiano durante siglos, que ha alimentado la sensibilidad de santos como san
Felipe Neri, don Bosco, santa Teresa de Lixieux, el beato Juan XXIII y al mismo
siervo de Dios Juan Pablo II que, como decía, había comprendido el problema del
indulto y, por tanto, pensaba en extender el uso del Misal de 1962. He de decir
que en las reuniones con los cardenales y con los jefes de dicasterio, en las
que se debatió esta disposición, las reservas eran de verdad mínimas. El papa
Benedicto XVI, que ha seguido el proceso desde el principio, ha dado este paso
importante ya imaginado por su gran predecesor. Se trata de una disposición
petrina promulgada por amor a un tesoro litúrgico, como es la misa de san Pío V,
y por amor de pastor a un considerable grupo de fieles.
Pero algunos exponentes del
episcopado han manifestado sus reservas…
CASTRILLÓN HOYOS: Reservas que
en mi opinión depende de dos errores. La primera evaluación errónea es decir que
se trata de una vuelta al pasado. No es así. Porque nada se quita al
Novus Ordo,
que sigue siendo el modo ordinario de celebrar el único rito romano; mientras
que los que quieran pueden celebrar la misa de san Pío V como forma
extraordinaria.
Este es el primer error de los
que no estaban de acuerdo con el motu
proprio, y ¿el segundo?
CASTRILLÓN HOYOS: Que se intenta
disminuir el poder del episcopado. Pero tampoco es verdad. El Papa no ha
cambiado el Código de derecho canónico. El obispo es el moderador de la liturgia
en su propia diócesis. Pero a la Sede apostólica le compete ordenar la sagrada
liturgia de la Iglesia universal. Y un obispo debe actuar en armonía con la Sede
apostólica y debe garantizar a cada fiel sus propios derechos, incluido el de
poder participar en la misa de san Pío V, como forma extraordinaria del rito.
Y, sin embargo, hay quien afirma que
con este motu proprio
Ratzinger «humilla el Concilio» y «hace un desaire» a sus predecesores Pablo VI
y Juan Pablo II…
CASTRILLÓN HOYOS: Benedicto XVI
sigue el Concilio, que no abrogó la misa de san Pío V ni pidió que se hiciera. Y
sigue el Concilio que recomendó escuchar la voz y los deseos legítimos de los
fieles laicos. Quienes afirman esas cosas deberían ver las miles de cartas que
han llegado a Roma pidiendo la libertad de poder oír la misa a la que se sienten
tan vinculados. Y no se contrapone a sus predecesores, a los que cita
continuamente tanto en el motu proprio
como en la carta autógrafa del Papa que acompaña su publicación. El papa Montini
desde el principio concedió en algunos casos la posibilidad de celebrar la misa
de san Pío V. Juan Pablo II, como dije antes, quería preparar un
motu proprio
semejante al que se ha publicado hoy.
También se ha planteado el
peligro de que una pequeña minoría de fieles pueda imponer la misa de san Pío V
a la parroquia.
CASTRILLÓN HOYOS: Es obvio que
quien ha dicho esto no había leído el
motu proprio. Está claro que a ningún
párroco se le obligará a celebrar la misa de san Pío V. Sólo que si un grupo de
fieles, con un sacerdote disponible para hacerlo, pide celebrar esta misa, el
párroco o el rector de la iglesia no podrá oponerse. Claro está que si surgen
dificultades será el obispo el que haga de manera tal que todo siga los cauces
del respeto y diría del sentido común en armonía con el Pastor universal.
¿Pero no se corre el peligro con
la introducción de dos formas, la ordinaria y la extraordinaria, en el rito
latino de crear una confusión litúrgica en las parroquias y en las diócesis?
CASTRILLÓN HOYOS: Si se hacen
las cosas siguiendo el simple sentido común no se corre ningún peligro. Además,
ya hay diócesis donde se celebra misa en varios ritos, desde el momento que
viven en ellas comunidades de fieles latinos, greco-católicos ucranianos o
rutenos, caldeos, etc… Pienso, por ejemplo, en algunas diócesis de los Estados
Unidos, como Pittsburgh, que viven esta legítima variedad litúrgica como una
riqueza, no como una tragedia. Existen asimismo parroquias donde hay ritos
diferentes del rito latino, también de comunidades ortodoxas o precalcedonianas,
sin que esto provoque escándalo. No veo, pues, peligros de confusión. Siempre
que, lo repito, todo tenga lugar con orden y respeto recíproco.
Hay otros que consideran que el
motu proprio
va contra la unicidad del rito que querían los padres conciliares…
CASTRILLÓN HOYOS: Establecido
que el rito romano sigue siendo único, aunque puede celebrarse de dos formas,
permítame recordar que en la Iglesia latina nunca ha habido un único rito para
todos. Hoy, por ejemplo, tenemos todos los ritos de la Iglesias orientales en
comunión con Roma. Y también en la Iglesia latina hay otros ritos además del
romano, como el ambrosiano o el mozárabe. La misma misa de san Pío V, cuando fue
aprobada, no anuló todos los ritos anteriores, sino sólo aquellos que no tenían
dos siglos de antigüedad por lo menos…
¿Abrogó alguna vez el
Novus ordo
la misa de san Pío V?
CASTRILLÓN HOYOS: El Concilio
Vaticano II no lo hizo, y sucesivamente no ha habido nunca un acto positivo que
lo haya establecido. Por tanto, formalmente la misa de san Pío V no ha sido
nunca abrogada. Es sorprendente que aquellos que presumen de ser los intérpretes
auténticos del Vaticano II den una interpretación, en campo litúrgico, tan
restrictiva y poco respetuosa de la libertad de los fieles, haciendo pasar,
además, este Concilio como más coercitivo incluso que el Concilio de Trento.
En el
motu proprio
no se establece un número mínimo de fieles necesario para solicitar la
celebración de la misa de san Pío V. Y, sin embargo, en el pasado corrió la
noticia de que se estaba pensando en un límite mínimo de treinta fieles…
CASTRILLÓN HOYOS: Es la
demostración evidente de que sobre este
motu proprio se han contado muchas
pseudo-noticias difundidas por quienes no habían leido los borradores o por
quienes, de manera interesada, querían influir en su elaboración. He seguido
todo el proceso que ha desembocado en la redacción final, y que yo recuerde en
ningún borrador apareció nunca un límite mínimo de fieles, ni de treinta ni de
veinte ni de cien.
¿Por qué se ha decidido presentar por
adelantado, el 27 de junio, el texto del
motu proprio
a algunos eclesiásticos?
CASTRILLÓN HOYOS: El Papa no
podía llamar a todos los obispos, y ha convocado a algunos prelados, por varios
motivos especialmente interesados en la cuestión, representativos de todos los
continentes. A ellos les presentó el texto ofreciendo la posibilidad de hacer
observaciones. Todos los participantes tuvieron la posibilidad de hablar.
¿Salieron de este encuentro
variaciones al texto que había sido preparado?
CASTRILLÓN HOYOS: Se pidieron
pequeñas variaciones lexicales, nada más, que han sido introducidas en el texto
final.
¿Qué perspectivas puede abrir
este motu proprio
con los lefebvrianos?
CASTRILLÓN HOYOS: Los seguidores
de monseñor Lefebvre han pedido siempre la posibilidad de que todos los
sacerdotes puedan celebrar la misa de san Pío V. Ahora esta facultad queda
reconocida oficial y formalmente. Por otra parte el Papa reafirma que la misa
que todos nosotros oficiamos cada día, la del
Novus ordo,
sigue siendo la modalidad ordinaria de celebrar el único rito romano. Y, por
tanto, que no se puede negar ni el valor ni mucho menos la validez del
Novus ordo.
Esto debe quedar claro.
¿Aumentará el
motu proprio
la responsabilidad de «Ecclesia Dei»?
CASTRILLÓN HOYOS: Esta Comisión
fue fundada para recoger a los laicos y eclesiásticos que abandonaron el
movimiento lefebvriano después de las consagraciones ilegítimas. Y de hecho
luego trabajó también por un diálogo con la misma Fraternidad de san Pío X con
vistas a la plena comunión. Hoy el motu
proprio está dirigido a todos los fieles
ligados a la misa de san Pío V, y no sólo a los que proceden, por así decir, del
ambiente lefebvriano. Y esto obviamente presupone un trabajo más amplio.