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Los Hermanos tienen como fines específicos:
v
La alabanza divina, “obra de Dios” por excelencia.
v El culto de adoración a la Divina Eucaristía, y la
Reparación a los Sacratísimos Corazones de Jesús y de María.
v
La oración constante por la persona e intenciones del Santo
Padre, por los Obispos, por la santificación de los Sacerdotes y el
aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas.
v La extensión del reino de Cristo por medio del reinado de
la Virgen María en las almas.
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v
Promover entre los miembros del Pueblo de Dios la vida de
oración, fomentar el espíritu contemplativo, así como la participación
plena, consciente y activa en la Sagrada Liturgia, con especial veneración
del Modo Extraordinario del Rito Romano.
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v La propagación y defensa de la fe católica, mediante la
predicación y la formación de los bautizados para que vivan conforme al
carácter sacerdotal, profético y real recibido en el Bautismo y en la
Confirmación.
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v
Propagar la espiritualidad Eucarística y Mariana. Y muy
especialmente aquél espíritu sacrificial, de oblación y de caridad de
Cristo Sacerdote y de la Virgen Corredentora, sobre todo en los ámbitos de
la familia, de la infancia y de la juventud.
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v El anuncio a todas las gentes de la llamada que el Señor
les hace a entrar en su Santa Iglesia Católica para alcanzar la filiación
divina.
-
v
Fomentar aquellas virtudes que engendran y afianzan la
fraternidad cristiana.
Para
cumplir su misión apostólica los Hermanos pueden dedicarse al ministerio
de la predicación, a la dirección de ejercicios espirituales, organización
y dirección de retiros, regencia de casas y centros de espiritualidad,
misiones populares, enseñanza en centros Superiores de la Iglesia,
regencia de Santuarios y al ministerio parroquial, siempre que este no
perjudique en nada las exigencias de la vida comunitaria. También pueden
asumir obras de enseñanza y de beneficencia, así como el empleo de los
modernos medios de comunicación al servicio de la evangelización.
Los Hermanos consideran la misión “ad
gentes”-el anuncio de Cristo a cuantos todavía no han oído hablar de Él-
como uno de los principales deberes que brotan de nuestra propia
espiritualidad.
Optan
prioritariamente por la labor evangelizadora entre la infancia y la
juventud, y entre estos por los más desfavorecidos.
Los Hermanos que así lo deseen podrán consagrarse enteramente
a la adoración eucarística y a la oración reparadora, prescindiendo de
todo apostolado exterior y trabajando exclusivamente en el Priorato.
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