PRESENTACIÓN

 
 

 

 
     

La Fraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina está formada por religiosos, religiosas, laicos, consagrados y sacerdotes diocesanos que pretenden profundizar en la conciencia y  en la vivencia  del sacerdocio común que todos han recibido en el santo bautismo, por lo que procuran vivir estrechamente unidos a Cristo Sacerdote que no cesa de ofrecerse por nosotros en el Altar, y a la Virgen Corredentora que es Nuestra Madre en el orden de la gracia.
Conscientes de que por el santo bautismo han sido llamados a tomar parte en el plan de la Redención, haciendo de toda su vida un acto de culto a la gloria de Dios, se ofrecen con Cristo al Padre por las manos maternales de María.
Los trabajos y las fatigas de cada día adquieren un valor sobrenatural inmenso si los unimos al Sacrificio que Cristo ofrece al Padre diariamente en el Altar a través del ministerio de los sacerdotes.
Mediante la oblación y el ofrecimiento nuestra vida queda completamente orientada hacia Dios.

 

 Nuestras obligaciones diarias, el trabajo, la vida de familia, las relaciones sociales, nuestras luchas, esfuerzos y  dificultades, nuestras alegrías, enfermedades y sufrimientos... Todo ha de ser  orientado hacia la gloria de Dios y, todo ello, si lo ofrecemos uniéndonos a Cristo por medio de María, adquiere un valor redentor para la salvación del mundo.
En la obra de la Redención se han implicado las Tres Personas de la Santísima Trinidad, asociando íntimamente a su obra a Nuestra Señora, Madre del Verbo Encarnado y Corredentora del mundo, con una misión única y singular.
Pero, nosotros no hemos sido dejados al margen, pues estamos llamados a ser cooperadores de Cristo en la renovación del mundo, orientándolo nuevamente hacia la gloria de Dios. Esto hemos de hacerlo "ofreciéndonos" juntamente con Él por las manos de María. Entonces, nuestra vida se verá fecundada y enriquecida de un valor sobrenatural y divino.
La Redención, fruto del amor infinito de Dios, se ha llevado a cabo mediante la entrega y la donación de Dios a los hombres. En Jesús y en María hallamos la respuesta al amor del Padre: ambos se entregaron hasta el 'extremo'. Eso mismo espera  también Dios de cada uno de nosotros: una respuesta de amor y, por lo tanto, una entrega hasta el extremo de cuanto somos y tenemos. Es la lógica del amor redentor.

     
 

Este espíritu de oblación y de identificación con Cristo Sacerdote y Víctima es requerido con nuevo título a aquellos que han recibido el sacramento del orden sacerdotal y cuya misión es precisamente completar la obra de la Redención llevada a cabo por Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote.

"Se trata de establecer comunidades que, contemplando e imitando a la Virgen María, figura y modelo de la Iglesia en la fe y en la santidad, cuiden el sentido de la vida litúrgica y de la vida interior. Ante todo y sobre todo, han de alabar al Señor, invocarlo, adorarlo y escuchar su Palabra. Sólo así asimilarán su misterio, viviendo totalmente dedicados a Él, como miembros de su fiel Esposa".

Cf. Ecclesia in Europa, 27