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La regla suprema de vida de los
Hermanos está en los Santos Evangelios.
Dejándose transformar en
"ofrenda permanente", en unión con Cristo inmolado en el Altar y con la
Santísima Virgen al pie de la Cruz, están llamados a ser en Cristo
"víctima viva" para alabanza de Dios. |
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El fin de la Comunidad es la
santificación de sus miembros por la búsqueda de Dios, siguiendo a Cristo
Sacerdote e imitando las virtudes de la Virgen María, Reina y
Corredentora, consagrando la propia vida a procurar la gloria de Dios y a
la causa de la salvación del género humano, orando y sacrificándose por la
conversión de los pecadores, trabajando sin descanso al servicio de la
Santa Iglesia Católica. |