|
|
...que la paz de Cristo habite en vuestros corazones... Col. 3, 15
|
|
Eres el orante |
|
Como
cristiano que soy, comienzo esta sesión de internet
en
el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Padre Dios:
Me
dispongo a comenzar una nueva sesión de internet
y
acudo a ti para pedirte que navegues conmigo,
para
que, como mi Abbá, mi Papá,
veles
para evitar cuanto pueda esclavizarme.
Te
pido que me acompañes y que cuantas páginas visite hoy
sirvan
para mi mayor formación y para la de los demás.
Señor Jesucristo:
Tú,
que te hiciste carne,
sabes
lo débil que es y la cantidad de peligros
con
los que me puedo enfrentar:
juego,
consumo inútil, pornografía, pérdida de tiempo,
egoísmo,
mentira, adicción, egocentrismo, aislamiento...
sabes
lo fácil que nos es a los jóvenes
caer
en la redes que nos ofrece internet;
por
eso te pido que estés especialmente con nosotros
para
que evites nuestra caída.
Espíritu Santo:
Infunde
en nuestros corazones inteligencia
para
que sepamos discernir
lo
que nos beneficia y lo que nos perjudica;
ahuyenta
de nuestro espíritu
todo
deseo egocéntrico que destruya la comunidad
y
nos separe de ti.
Gracias,
Señor, porque seguro que me has escuchado
y
cuanto haga a partir de ahora, ya no lo haré yo solo,
sino
contigo; así será más fácil.
Y
si caigo en la tentación de evitarte y centrarme en mi mismo,
acoge
mi corazón humillado como sólo tú sabes hacerlo.
Gloria
al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
como
era en el principio, ahora y siempre,
por
los siglos de los siglos. Amén