A comienzos de 1898 se funda en Ablaña, Mieres, una Casa-Colegio de Hermanas Dominicas de la Anunciata por iniciativa de la Excma. Sra. Enriqueta de Guilhou y su hija Jacoba, dueñas de la Fábrica de Mieres, para educar e instruir gratuitamente a las hijas de sus obreras y empleados.
Poco después la M. Priora de la Fábrica de Mieres vislumbró la conveniencia de establecer un Colegio de pago en la Villa para la educación e instrucción de las niñas cuyos padres no estuvieran empleados en la Fábrica y se lo transmitió a D. Manuel Gutiérrez, Alcalde de Mieres, que propuso en Junta General que se diese a la futura Comunidad casa y luz. A cambio de tal subvención las Hermanas se comprometían a dar enseñanza gratuita a seis niñas pobres de la localidad.
Las Hermanas llegaron a Mieres en la segunda quincena de agosto de 1899 y se abrió el Colegio, y se inauguraron las clases del día 15 de septiembre bajo la advocación de Santo Domingo de Guzmán
(De la “Crónica de la Congregación de Hermanas Dominicas de la Anunciata)
El colegio fue instalado en un pequeño edificio de Campo Sagrado. En el año 1915 fue trasladado a los solares que hoy en día ocupa en la calle Manuel Llaneza; este cambio favoreció a un alumnado en gran aumento. En número y tamaño el colegio fue creciendo hasta que en 1956 ya adquirió la estructura actual.
La finalidad de dar una educación cristiana e integral a la niñez y a la juventud se vio truncada en varias ocasiones en la década de los 30: cocina-comedor para soldados primero, cárcel de mujeres después o cuartel de la guardia civil hacia 1937 fueron alguno de los usos que se les dio. Finalmente, en 1938, recuperó el objetivo para el que había sido fundado.
Con más de un siglo de vida a sus espaldas, el Colegio Santo Domingo de Guzmán es parte integral de la historia y la vida de las gentes en la villa de Mieres del Camino.